Este pasado domingo 8 de marzo, coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, el colectivo Alcem la Veu Menorca celebró una oración-manifiesto bajo el lema “Somos cuerpo · Somos voz · Somos Iglesia”.
La soleada mañana acompañó un encuentro que se inició en la plaza de la Catedral con cerca de cincuenta personas que, desde el primer momento, conectaron con el espíritu de clamor y oración de la convocatoria. La marcha hasta el patio de Santa Clara, donde se sumaron una veintena larga más de participantes, se vivió con un ambiente sereno, emotivo y profundamente comunitario.
Entre los momentos más significativos cabe destacar el poema leído por Mari Genestar, de la autora Yolanda Chávez, “El Espíritu no espera al cónclave”, que interpeló a los asistentes con fuerza y sensibilidad. El lema de la jornada también tomó forma en el gesto simbólico del pan compartido: un pan que se parte y se reparte, signo de comunidad y de servicio, que quiere expresar la labor generosa que tantas mujeres realizan cada día en la vida de las comunidades cristianas.
La música, las guitarras y los cantos acompañaron todo el encuentro, creando un clima de oración y participación compartida. El colofón llegó con una danza contemplativa comunitaria, que permitió expresar con el cuerpo lo que se había vivido a lo largo del acto.
Cabe recordar que este movimiento forma parte de una iniciativa presente en todo el Estado, que busca dar voz a las mujeres dentro de la Iglesia y avanzar hacia formas más corresponsables de vivir la fe comunitaria y el compromiso social.
Sin duda, todavía queda mucho camino por recorrer en nuestra Iglesia de Menorca. Pero encuentros como este dejan entrever, aunque sea por un momento, la posibilidad de una comunidad más abierta, más corresponsable y más fiel al Evangelio. Quizás solo sea un pequeño gesto, o quizás solo un sueño compartido. Pero los sueños también ponen a la Iglesia en camino.










