Ahora va en serio: Ciutadella estalla de emoción

A las dos en punto de la tarde, Sant Joan ya era una realidad. Con el primer toque de fabiol en Can Olivar, Ciutadella ha dejado atrás semanas de preparativos para entrar oficialmente en los días grandes de la fiesta.

El flabioler, Sebastià Salort, ha pedido permiso al caixer senyor para iniciar el replec de los caixers, activando así un ritual que se repite cada año pero que sigue manteniendo intacta su fuerza simbólica. Durante unos instantes, la ciudad entera parece detenerse para escuchar unas notas que anuncian mucho más que el inicio de un acto protocolario: anuncian que Sant Joan ya está aquí.

En el exterior, miles de personas seguían con expectación cada instante. La plaza de la Catedral y las calles adyacentes presentaban una imagen multitudinaria mucho antes de la hora señalada. Muchos otros lo hacían desde la Plaza Nova, donde la pantalla gigante ha vuelto a congregar a cientos de personas para seguir en directo uno de los momentos más emblemáticos de las fiestas.

El estallido de aplausos, gritos y emociones tras el toque ha confirmado una evidencia que ya era visible desde primera hora de la mañana: Ciutadella vive plenamente Sant Joan.

El casco histórico, epicentro de la espera


La ciudad se ha despertado inmersa en un ambiente inequívocamente sanjuanero. Terrazas llenas, calles cada vez más concurridas y grupos de residentes y visitantes compartiendo las horas previas a uno de los momentos más esperados del calendario festivo menorquín.

En Can Olivar, la actividad ha sido constante durante toda la mañana. Invitados, familiares, antiguos protagonistas de la fiesta y representantes institucionales han ido llegando a la casa del caixer senyor mientras en el exterior aumentaba progresivamente la expectación.

Cuando el flabioler ha atravesado la puerta de la casa señorial poco antes de las dos, el ruido habitual de la plaza se ha convertido en silencio. Toda la atención estaba concentrada en el ritual que, desde hace generaciones, marca el inicio oficial de las fiestas de Sant Joan.

«El primer toque de fabiol es mucho más que un acto protocolario: es el instante exacto en el que Ciutadella deja de esperar a Sant Joan y empieza a vivirlo».

Comienza el camino hacia el Caragol des Born


Con el primer toque consumado, Sebastià Salort ha iniciado el replec de los caixers, primer paso de una jornada que culminará con el Caragol des Born y que conducirá a la Qualcada por las calles de una ciudad completamente transformada por la fiesta.

Por delante quedan horas intensas, con los caballos, los jaleos, las completas, los Jocs des Pla y todos aquellos instantes que forman parte del imaginario colectivo de Sant Joan.

Miles de personas seguirán durante las próximas horas el recorrido de la Qualcada y participarán de unas celebraciones que, año tras año, convierten a Ciutadella en el epicentro emocional de Menorca.

Pero antes de los caballos, de los jaleos, de las completas o de los Jocs des Pla, existe este instante.

El del primer toque de fabiol.

El que concentra en pocos segundos siglos de historia, tradición e identidad colectiva.

A partir de ahora, Ciutadella ya no espera a Sant Joan.

Lo vive.