El relevo en la alcaldía de Ciutadella, que se hará efectivo este sábado con la toma de posesión de Maria Jesús Bagur (PSM Més per Menorca), llega en un momento político especialmente delicado, marcado tanto por condicionantes locales como por un contexto estatal claramente adverso para la izquierda.
Bagur asume la alcaldía en virtud del acuerdo de gobierno surgido de la moción de censura presentada en julio de 2024, hace un año y medio, por los grupos del PSOE, PSM y Ciutadella Endavant, que puso fin al gobierno en minoría del Partido Popular después del primer año de mandato. El relevo, previsto desde el inicio del pacto, sitúa ahora al PSM al frente de la institución en el tramo final de la legislatura, ya sin el PSOE en la alcaldía y con unos equilibrios internos especialmente sensibles.
Un contexto estatal que condiciona el escenario local
Este cambio se produce en un contexto de giro político hacia la derecha a escala estatal, con un PSOE que afronta horas bajas marcadas por los escándalos de corrupción y por la presión creciente de la derecha y la ultraderecha. Aunque los indicadores macroeconómicos —crecimiento, ocupación y datos que no apuntan a un ciclo económico agotado— sostienen al gobierno de Pedro Sánchez y a sus socios, el clima político es desfavorable y condiciona también las dinámicas municipales.
El PSM, entre gobernar y marcar perfil propio
En este escenario, el PSM afronta la alcaldía con un doble reto: garantizar estabilidad institucional hasta 2027 y, a la vez, marcar perfil propio y distancias con su socio natural, el PSOE, en un momento de desgaste socialista a nivel estatal. El nacionalismo progresista sabe que una excesiva identificación con un PSOE en dificultades puede tener costes políticos en un municipio especialmente sensible a los equilibrios y a la credibilidad de los proyectos a largo plazo.
Ciutadella Endavant y el riesgo de dilución
El tercer socio del pacto, Ciutadella Endavant, llega a este final de mandato con la necesidad de reivindicarse políticamente para no quedar diluido dentro de la gestión. La asociación de electores, que se presentó como heredera de Podem y Gent x Ciutadella, no ha funcionado nunca como una asamblea popular ni ha mantenido la visibilidad y la capacidad de movilización que aquel espacio tuvo durante los ocho años anteriores. En los últimos meses, además, una parte relevante de la antigua agrupación de electores se ha distanciado del proyecto, evidenciando un desgaste interno.
Grandes proyectos municipales todavía encallados
Todo ello se produce con diversos grandes proyectos municipales todavía pendientes de culminar o de entrar en fase decisiva. Entre ellos, la aprobación definitiva y la ejecución del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), largamente aplazada, o la revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), un proceso abierto desde hace casi una década y que continúa sin resolverse. Son dosieres estructurales que exigen consenso político, capacidad técnica y estabilidad de gobierno.
Reordenación interna del equipo de gobierno
Según la nota oficial del Ayuntamiento, el relevo en la alcaldía conlleva también una reordenación de diversas áreas de gobierno. Maria Jesús Bagur asumirá, además de la alcaldía, Cultura y Cementerios; Llorenç Ferrer pasará a gestionar Economía, Ferias y Mercados y Deportes; Pere Fiol asumirá Medio Ambiente, Zonas Verdes, Transparencia y TIC, mientras que Miquel Ametller se hará cargo de Mantenimiento, Aguas, Alcantarillado y Caminos. También se redefinen las tenencias de alcaldía y las portavocías municipales.
El PP ya piensa en 2027
Mientras tanto, el Partido Popular afronta este final de mandato desde la oposición con la mirada puesta ya en la próxima legislatura. Su portavoz, Juana Maria Pons Torres, ha reiterado la voluntad de preparar el 2027 con el mismo equipo que gobernó el primer año de mandato, reivindicando aquella etapa de gobierno en minoría como modelo a repetir.
Así, lo que se abre ahora en Ciutadella no es solo un relevo institucional, sino un final de mandato políticamente abierto. El gobierno progresista mantiene la mayoría absoluta en el Pleno, pero el contexto estatal, los precedentes internos y el estancamiento de proyectos estructurales hacen que su capacidad de llegar cohesionados al 2027 sea todavía una incógnita.

