Manifiesto contra la masificación y propuestas de reconducción

Mucha gente ha pedido ver el análisis de las problemáticas que se leyó en la concentración del pasado sábado día 13 en la plaza de la Biosfera, así como también hay interés por ver las propuestas que se hicieron.

En respuesta a esta petición reiterada, ofrecemos el texto íntegro que se leyó. Ojalá sirva para clarificar conceptos, mejorar conversaciones y buscar soluciones reales.

También esperamos que sirva para combatir los intentos reiterados de desviar la atención hacia otras cuestiones, o para comprobar que esto no es un debate de todo o nada. Estamos pidiendo que se pongan límites a determinadas cuestiones que se están escapando de control y que generan efectos negativos diversos.

Son aspectos transversales de la vida menorquina, impulsados por personas y colectivos que viven en primera persona los problemas y que muestran una voluntad reiterada de buscar soluciones.

Os invitamos a sumaros a las hormigas que se han puesto en marcha. Para que Menorca tenga un futuro digno.

MANIFIESTO


1.- PROTESTAS


“Es que vivimos del turismo”. Ya hace años que escuchamos este mantra. Tanto, que hemos acabado claudicando y pensando que no nos quedaba alternativa.

Nos han dicho que cuantos más turistas vinieran más ricos nos haríamos, más oportunidades de futuro tendríamos. Que cuanto más, mejor. Pero lo único que realmente ha ido creciendo ha sido el malestar de la población residente. Más turismo ha significado más dificultad para acceder a una vivienda, más dificultad para tener un trabajo bien remunerado, más presión sobre los recursos naturales y más saturación de los servicios básicos. Hemos construido un modelo económico que ha hecho del turismo su actividad central.

Para aquellos que no lo entienden o lo quieren entender mal, no estamos pidiendo que Menorca deje de tener actividad turística, estamos pidiendo que se pongan techos a los crecimientos ilimitados.

Hoy estamos aquí porque estamos hartas de este discurso; estamos hartas de que nos aplaste el turismo, estamos hartas de que nos chupen el agua, estamos hartas de que nos saquen de casa y estamos hartas de hacer trabajos precarios. Queremos poder vivir en Menorca, y hacerlo dignamente.

Estamos hartas de que nos aplaste el turismo


En solo quince años, el número de turistas que visitan Menorca ha aumentado cerca de un 80%. El año pasado la isla recibió casi 2 millones de visitantes: hay 2000 turistas por cada 100 residentes.

Si contamos a todas las personas que hay en Menorca a lo largo del año, aproximadamente el 95% son turistas y solo el 5% somos residentes.

Este crecimiento constante se presenta como un indicador de éxito, por eso, el Consell Insular de Menorca se gasta alrededor de 20.000 € diarios en promoción turística. Pero sus récords son nuestra asfixia: el éxito no se puede medir en número de visitas olvidando en qué condiciones vivimos las residentes.

La masificación es la consecuencia de un modelo que necesita crecer a costa de todo.

Cada año recibimos más turistas y, cada año, la vida empeora.

Estamos hartas de que nos chupen el agua


El agua se está acabando. El agua es probablemente el recurso natural que muestra con mayor claridad los límites físicos de Menorca.

Las fuentes llevan años secándose y los acuíferos se encuentran en una situación extrema, ya que no logran recuperarse ni durante los años más lluviosos. Pero el consumo de agua sigue aumentando debido al turismo, porque un visitante gasta hasta seis veces más que un residente. Las urbanizaciones solo acogen a un 18% de la población, pero en cambio representan casi un 50% del consumo de agua de la isla.

Hay pueblos donde el agua ya no es potable o se plantean restricciones, mientras se riegan jardines y grandes cultivos a pleno sol sin control. No puede ser que cada habitación de hotel tenga que tener su piscina o que los servicios de alquiler de coches no reutilicen toda el agua que desperdician.

Hablamos a menudo de la capacidad turística de Menorca, pero mucho menos de su capacidad hídrica. Ningún modelo económico es viable si se basa en consumir más agua de la que el territorio puede regenerar.

¿Quién vendrá cuando ya no salga agua del grifo?

Estamos hartas de que nos echen de casa


El turismo primero nos ganó el terreno en la costa, después entró en los pueblos y ahora ya se ha instalado dentro de nuestras casas. La crisis de la vivienda es la principal preocupación de los residentes: el 99% de las casas que se anuncian en la isla son inaccesibles para los menorquines, solo un 1% puede permitírselas.

Actualmente hay aproximadamente 114.000 plazas turísticas en Menorca, entre legales e ilegales. Muchas casas de Menorca ya no son para vivir, son para hacer negocio. Unas 12.000 casas se comercializan a través de plataformas como Airbnb. Esto equivale a la suma de todas las viviendas de Alaior, Es Mercadal y Es Migjorn Gran.

Además, casi un 7% de las viviendas de la isla se concentran en manos de las mismas personas, es decir, de grandes tenedores.

La vivienda se ha malinterpretado como una mercancía y no como un derecho. Esta crisis ya no solo afecta a la población residente y a los trabajadores de temporada. En Menorca vive gente, la que trabaja y sostiene las vacaciones y la vida de los turistas que nos visitan, la que nos atiende en los hospitales, la que enseña en la escuela a nuestros hijos, la que ofrece otros servicios básicos y la que ya no tiene dónde dormir.

Las alianzas entre los colectivos son clave, por eso hoy están aquí las compañeras de la Asamblea de Menorca por una Vivienda Digna; os animamos a que sigáis de cerca el gran trabajo que realizan.

Estamos hartas de tener trabajos precarios


¿Si el turismo nos hace tan ricos, por qué cada vez nos cuesta más vivir en Menorca? ¿Por qué trabajamos más horas y llegamos peor a final de mes? ¿Por qué emanciparse es un lujo? ¿Por qué tanta gente tiene que irse de la isla o renunciar a su proyecto de vida? ¿Por qué el derecho al ocio es ahora un privilegio?

Las Islas Baleares son una de las comunidades del Estado que destinan una mayor parte del salario a cubrir gastos esenciales como la vivienda, la alimentación o la electricidad. Un hogar balear gasta de media 3.900 € al mes, unos 12.000 € más anuales que la media estatal.

Cuando Menorca recibía solo una tercera parte de los turistas actuales, la renta por persona era más alta. Es decir, teníamos menos visitantes y, en cambio, estábamos económicamente mejor, ¡éramos más ricos! Este es el gran fracaso del monocultivo turístico: la economía crece, pero el bienestar para quien vive y trabaja aquí todo el año empeora.

Una isla que depende de un solo sector es una isla vulnerable. Necesitamos una economía más diversa, con más industria, más producción local, más energías renovables, más empleo de calidad y sectores que generen riqueza sin expulsar a la gente de su casa.

Porque el futuro de Menorca no puede consistir en trabajar más para vivir peor en medio de un entorno elitista. Porque no queremos una economía que crezca mientras la gente es cada vez más pobre. Queremos poder vivir en Menorca, y hacerlo dignamente.

Estamos hartas


2.- PROPUESTAS


Vivir solo del turismo ya no es una opción. Lo hemos dicho con protestas, pero también con propuestas que no han querido escuchar: reducir la dependencia del turismo, disminuir la presión sobre los recursos naturales y reforzar sectores que cubren necesidades básicas —alimentación, cuidados, vivienda, energía y rehabilitación—, garantizando a la vez una transición justa para los trabajadores y trabajadoras.

Por eso, hoy, repetimos estas propuestas ante el Consell, a ver si, de más cerca, las oyen mejor.

Masificación


Para frenar la masificación, desde el Consell Insular podéis limitar YA la entrada de coches turísticos, sin mentirnos diciendo que se necesita hacer un estudio tras otro. Nos decís que esta medida tiene una finalidad partidista, cuando el resto de islas ya la ha aprobado o puesto en práctica, teniendo el mismo color político que nos gobierna aquí.

Hace tres años que nos engañáis y vuestras excusas ya no nos valen. Con la implementación de esta medida, Ibiza ha conseguido reducir unos 8.000 turistas diarios durante todo el verano y ha notado los beneficios.

También podéis poner un techo legal de plazas turísticas y no asignar nuevas. Actualmente, pretendéis añadir 24.000 más, una capacidad que debéis revisar. Hace tiempo que sobrepasamos el límite.

Ahora mismo no se aplican impuestos sobre los alojamientos turísticos. ¿Por qué el alojamiento turístico no paga IVA o paga solo un 10 %? Desde el Consell Insular deberíais pedir un cambio ante esta situación. Una actividad que está expulsando a los residentes de sus casas no se puede premiar.

También deberíais limitar la llegada de cruceros a los puertos de Menorca. Las islas vecinas nos están mostrando los efectos que tiene este tipo de oferta sin límites: una invasión de gente en los núcleos urbanos, sin que el retorno económico sea apenas apreciable.

Vivienda


Para frenar el desastre de la vivienda, desde el Consell Insular podéis eliminar los alquileres turísticos que hay dentro de los pueblos, que es el espacio prioritario para que viva la población residente.

¿Por qué no declaráis Menorca zona tensionada? Hace tiempo que cumplimos las condiciones para hacerlo y esto debería permitir una regulación del precio del alquiler. Construir más no es una opción si los precios se fijan desde el libre mercado.

Desde el Consell también podéis rehabilitar viviendas ya existentes que están en desuso y gravar fiscalmente las viviendas vacías para que entren en el mercado residencial.

También podéis favorecer y crear incentivos para la creación de cooperativas de vivienda que garanticen unos precios que la gente pueda pagar para vivir.

Agua


Para frenar el problema del agua, desde el Consell Insular podéis incentivar que todos los ayuntamientos adopten tarifas progresivas según el uso de los recursos hídricos. ¿Tiene que costar lo mismo el agua de un establecimiento turístico o de una piscina que la que usamos para sobrevivir?

El problema del agua en Menorca no se arreglará solo poniendo desaladoras, como nos quieren hacer creer. El municipio de Ciutadella lleva 15 años con una y es la población que tiene el acuífero más agotado y contaminado.

Es necesario que renovéis la red pública de distribución de agua potable en los municipios y, así, disminuir las pérdidas por fugas, que en algunos casos son realmente elevadas.

Cuando revisen estas infraestructuras, también pueden procurar que las inversiones millonarias que dedican a regenerar aguas depuradas sirvan de verdad para dejar descansar los acuíferos, no para pagar negocios privados y obras de grandes constructoras que después resultan inútiles.

Trabajos


Ahora mismo, nuestra economía depende mucho del turismo. ¿Qué hacen para frenar esta dependencia?

Para revertir la precariedad laboral y diversificar la economía, desde el Consell Insular pueden apostar por otros sectores, no solo por los tradicionales, como impulsar la rehabilitación energética de los edificios y las industrias locales de reparación, reutilización y reciclaje.

También es muy necesario fomentar la producción de alimentos sanos destinados al mercado local. Casi todo lo que comemos viene de fuera.

Y, ¿qué pasaría si impulsaran la investigación? Podríamos ser una isla puntera en tecnologías de regeneración ambiental, en economía azul y con empresas que den asistencia tecnológica a las industrias.

¿Quieren hacer de Menorca una isla diversificada, resiliente y agradable para vivir? ¿O seguiremos siendo una isla saturada, asfixiada y sin horizontes de futuro posibles?

Hoy les hemos dado algunas ideas que esperamos que puedan escuchar.

Estamos hartas