El debate sobre la movilidad en Ciutadella no termina en la plaza des Born. Ni en si es Born debe ser un espacio para las personas y no para los vehículos —una orientación asumida en cualquier planificación moderna de movilidad urbana— ni en si, para llegar a ello, se han cometido errores en el procedimiento administrativo que obligan a revisar o deshacer determinadas actuaciones mientras no se resuelva la situación jurídica.
Esta discusión tiene su propio recorrido legal y administrativo. Pero también deja sobre la mesa una paradoja: el exceso de celo aplicado en esta ocasión, con una exigencia máxima de pulcritud administrativa, no siempre se reclama con la misma intensidad ante otras actuaciones municipales. Ni por parte de los mismos demandantes ni por parte de la ciudadanía en general.
Más allá de esta controversia, sin embargo, hay una cuestión de fondo que sigue pendiente: ¿cómo quiere Ciutadella gestionar el aparcamiento y repartir un espacio público que no puede dar cabida, en las mismas condiciones, a todos los vehículos?
El Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) ofrece una respuesta mucho más amplia que cualquier debate sobre es Born. El documento plantea un nuevo sistema de regulación del estacionamiento para el conjunto del municipio, con diferentes tipos de plazas, tarifas adaptadas al tipo de usuario y a la época del año y una protección específica para los residentes.
La propuesta no consiste simplemente en hacer más aparcamiento ni en convertir determinadas zonas en gratuitas. El PMUS plantea ordenar quién puede aparcar, dónde, durante cuánto tiempo y en qué condiciones.
El problema no es solo encontrar una plaza
La diagnosis del PMUS parte de un desequilibrio importante entre los vehículos existentes y el espacio disponible para estacionar. En el ámbito estudiado se estimaron unas 9.419 plazas de aparcamiento y unos 14.229 turismos asociados al núcleo urbano.
A partir de estos datos, el documento calcula un déficit residencial teórico de 3.166 plazas y estima que cerca de 9.998 vehículos tendrían que recurrir al estacionamiento en calzada. El mismo PMUS advierte que se trata de estimaciones elaboradas a partir de los datos disponibles y de unas determinadas hipótesis sobre los vehículos censados y la ocupación de los aparcamientos privados.
El diagnóstico es claro: la ocupación de la calzada es elevada y la oferta fuera de la vía pública no da suficiente cobertura a la demanda residencial. En verano, con la llegada de vehículos de fuera, esta presión aumenta y los residentes tienen más dificultades para encontrar estacionamiento.
Pero el plan no propone responder a esta situación únicamente construyendo más plazas. Su propuesta pasa también por gestionar las que ya existen y determinar a quién deben dar servicio.
Cuatro zonas para regular el aparcamiento
El PMUS propone aplicar una zonificación al conjunto del municipio y distinguir tres categorías de usuarios: el residente empadronado en la zona donde estaciona, el resto de residentes empadronados en Ciutadella y los foráneos.
A partir de esta clasificación, el documento plantea cuatro tipos de plazas. La zona roja sería la de máxima rotación: todos los usuarios serían considerados foráneos, el estacionamiento sería de pago y el tiempo máximo sería de dos horas.
La zona azul también estaría destinada a estancias cortas, con un máximo de dos horas. Todos los usuarios tendrían que pagar, excepto las personas con tarjeta PMR, pero las tarifas podrían diferenciar entre foráneos y residentes de Ciutadella.
La zona naranja permitiría estancias de hasta cuatro horas a los visitantes y a los residentes del municipio, con una tarifa inferior a la zona azul. Los residentes de la zona podrían estacionar sin límite de tiempo, con la condición propuesta de que el vehículo se mueva cada quince días para evitar que una plaza pública quede ocupada indefinidamente.
La zona verde quedaría reservada a los residentes de la zona debidamente autorizados. Sería gratuita y sin límite temporal, con la misma previsión de mover el vehículo cada quince días. El PMUS sitúa este tipo de plazas dentro del centro histórico.
La distribución propuesta concreta este modelo: zona roja en la actual zona roja y la Escuela de Música; zona azul en la actual zona azul y el paseo de Sant Nicolau; zona naranja en la calle del Príncipe, OAR y paseo de Sant Nicolau, y zona verde en los estacionamientos del centro histórico.
Una tarifa diferente según quién aparca
El sistema tampoco tendría una tarifa única durante todo el año. El PMUS plantea un modelo flexible, con diferencias entre el verano y el invierno y entre visitantes, residentes de Ciutadella y residentes de la zona.
La tabla económica del documento es conceptual y parte de un precio base, identificado como X euros. A partir de esta referencia, las tarifas variarían según el tipo de plaza, la época del año y el perfil del usuario. También se contempla aplicar reducciones en función del distintivo ambiental del vehículo.
La regulación se plantea, además, con herramientas tecnológicas: parquímetros que permitan introducir la matrícula, una aplicación y una web con información actualizada y pago, y sistemas que permitan conocer en tiempo real la ocupación de los aparcamientos disuasorios. También se proponen señales de mensaje variable en los accesos a la ciudad.
El objetivo es integrar el aparcamiento dentro de la propia gestión de la movilidad, junto con los aparcamientos disuasorios, el acceso al centro y la distribución urbana de mercancías.
El residente, en el centro de la propuesta
La protección del residente es uno de los principales elementos del modelo. El PMUS recomienda limitar especialmente el acceso de los vehículos de visitantes al núcleo urbano durante la temporada alta y dirigirlos hacia los aparcamientos disuasorios, mientras se protege el estacionamiento de los residentes.
Esta protección, sin embargo, no equivale a considerar que una plaza pública sea propiedad permanente de quien estaciona en ella. El mismo documento plantea mecanismos de rotación, incluso en las zonas reservadas a los residentes, para evitar una ocupación indefinida del espacio público.
La cuestión, por tanto, no es solo cuántas plazas hay, sino quién debe tener prioridad cuando las plazas son limitadas.
En esta discusión también aparecen los comercios y las actividades del centro. Durante el proceso participativo, representantes de Ciutadella Antiga y del sector empresarial coincidieron en la necesidad de proteger a los residentes, pero reclamaron que el sistema permitiera también el acceso al centro para compras y gestiones de corta duración y que tuviera en cuenta la distribución de mercancías.
Aparcar antes de llegar al centro
Para que esta regulación funcione, el PMUS considera imprescindible reforzar los aparcamientos disuasorios. El plan plantea ampliar su oferta, mejorar su señalización y ofrecer información en tiempo real sobre las plazas disponibles.
El diagnóstico detecta carencias en este punto: hay aparcamientos que no están lo suficientemente bien señalizados e itinerarios que no mantienen la indicación hasta llegar a ellos.
La propuesta es que el conductor que llega a Ciutadella pueda saber antes de entrar al centro dónde tiene alternativas y cuántas plazas hay disponibles. De esta manera, el aparcamiento disuasorio pasa a formar parte de la misma red de gestión del estacionamiento.
El planteamiento es que no todos los vehículos que llegan a Ciutadella necesitan llegar hasta el mismo centro y que los que necesitan aparcar allí no tienen por qué disponer de las mismas condiciones que un residente que vive en él.
Es Born es una pieza, no todo el tablero
Es Born forma parte de este problema. El PMUS realizó un estudio específico mediante cinco sensores Bluetooth y estimó unas 8.000 entradas de vehículos en un día laborable típico del periodo analizado.
El mismo plan considera que la gran oferta de aparcamiento de Es Born contribuye a atraer vehículos hacia el centro y relaciona esta situación con la necesidad de reforzar los aparcamientos disuasorios y gestionar mejor el acceso.
Pero la respuesta que plantea no es una medida exclusiva para Es Born. El PMUS propone intervenir sobre todo el sistema: las plazas, las tarifas, los residentes, los vehículos foráneos, la rotación, los aparcamientos periféricos y la información disponible para el conductor.
Hacer gratuito un espacio concreto puede modificar las condiciones de uso de aquel espacio. Pero no resuelve, por sí solo, la presión sobre el aparcamiento ni determina quién debe tener prioridad cuando las plazas son limitadas.
La propuesta del PMUS va mucho más allá: regular el aparcamiento de Ciutadella para que el espacio público no se reparta simplemente según quién llega primero.
Una propuesta que todavía espera
El PMUS fue aprobado inicialmente por el Pleno municipal en septiembre de 2024 y se sometió posteriormente a información pública entre el 7 de octubre y el 19 de noviembre de aquel año.
El plan continúa pendiente de completar su tramitación y de llegar a la aprobación definitiva. En un pleno de mayo de 2025 ya constaba el debate sobre las alegaciones presentadas y su situación dentro del expediente.
Esto significa que el sistema de zonas roja, azul, naranja y verde no es hoy el nuevo régimen de aparcamiento de Ciutadella. Es la propuesta que el PMUS pone sobre la mesa para el futuro.
Y es una de las cuestiones que conviene recuperar en medio del debate sobre Es Born. Porque mientras la discusión pública se centra en qué pasa con una plaza concreta, el plan que debería ordenar la movilidad de toda la ciudad plantea una cuestión mucho más amplia: cómo gestionar el aparcamiento cuando el espacio es limitado y cómo garantizar que los residentes no queden en desventaja ante la presión de los vehículos que llegan de fuera.
Es Born puede ser el lugar donde se concentra el debate. Pero el problema del aparcamiento es Ciutadella entera.

