La plaza de la Catedral de Ciudadela se convirtió este viernes en el escenario de una de las principales movilizaciones de este verano contra la saturación turística de Menorca.
Más de 800 personas, según la organización, participaron en la cena comunitaria convocada por el GOB Menorca en el marco de la campaña Via Menorca, una iniciativa que reclama un cambio de rumbo ante el crecimiento de la presión turística sobre la isla.
La convocatoria llega después de un verano en el que la masificación ha vuelto a hacerse visible en muchos de los ámbitos de la vida cotidiana: carreteras saturadas, dificultades para aparcar, presión sobre el agua y los servicios públicos y un mercado de la vivienda cada vez más difícil para los residentes.
El GOB sitúa estos problemas dentro de un mismo debate: ¿cuáles son los límites de Menorca y hasta dónde puede seguir creciendo el modelo actual?
Una plaza llena para hablar de los límites de Menorca
La respuesta a la convocatoria superó las previsiones de la organización. Los asistentes ocuparon buena parte de la plaza con sus mesas y sillas, y los materiales disponibles, cedidos por el Ayuntamiento y aportados por la organización, resultaron insuficientes.
El escenario estuvo flanqueado por las dos hormigas gigantes que protagonizan la campaña Via Menorca, convertidas este verano en uno de los símbolos de la protesta contra la masificación.
Entre el público también había numerosas camisetas con la imagen de las llamadas «hormigas hartas», mientras que representantes del GOB Mallorca se desplazaron hasta Ciudadela para mostrar su solidaridad con la movilización menorquina.
También hubo una aparición de Madó Farta, personaje vinculado a las movilizaciones contra la masificación en Mallorca.
Vivienda, agua, turismo y precariedad
El acto comenzó con un pregón que puso sobre la mesa los cuatro grandes ejes de la campaña: el problema de la vivienda, la saturación turística, la precariedad laboral y el agotamiento de los acuíferos.
Son cuestiones que han ido ganando peso en el debate sobre el futuro de Menorca y que también han aparecido durante las últimas semanas en el debate público sobre los límites del crecimiento turístico.
Según los datos expuestos durante el acto, Menorca ha incrementado un 80 % el volumen turístico en quince años. También se puso sobre la mesa la dificultad de acceso a la vivienda, con el dato de que el 98 % de las viviendas que se ponen a la venta quedarían fuera del alcance de los residentes según los cálculos presentados por la organización.
El agua ocupó también un lugar central en las reivindicaciones, con referencias a la recuperación insuficiente de los acuíferos durante los meses de invierno después de las fuertes extracciones del verano.
Un «bingo» para hablar de la saturación
Después de la cena, la protesta adoptó un formato más lúdico con el juego de la saturación, una especie de bingo en el que los números fueron sustituidos por dibujos relacionados con las diferentes problemáticas que aborda Via Menorca.
Las llamadas «assafartes» recorrieron la plaza mostrando las imágenes que iban saliendo, mientras una presentadora explicaba cada una de las problemáticas.
La dinámica combinó información y humor con momentos de protesta espontánea entre el público.
Los cánticos aparecieron, entre otros momentos, cuando se recordó que Menorca aún no ha iniciado las gestiones para limitar los vehículos turísticos o cuando se hizo referencia al caso de un pozo no declarado vinculado a un agroturismo de Alaior.
Una movilización en un verano de saturación
El acto llega en un momento en que la presión turística se ha convertido en uno de los principales debates sobre el futuro de la isla.
El crecimiento del número de visitantes convive con una capacidad limitada del territorio, de las infraestructuras y de los recursos naturales. La movilidad es probablemente la cara más visible del fenómeno, pero la presión también se manifiesta en el agua, la vivienda, los residuos y los servicios.
La concentración de Ciutadella pone de manifiesto que el debate ya no se limita a los informes técnicos o a las instituciones. También ocupa las calles y las plazas.
Via Menorca toma impulso
En el discurso final, los organizadores reivindicaron otras movilizaciones ciudadanas que, según recordaron, lograron cambios en la defensa del territorio a pesar de que inicialmente parecían difíciles de alcanzar.
El mensaje de despedida fue claro: si las instituciones no actúan para defender el interés general, la ciudadanía continuará organizándose y movilizándose.
La plaza de la Catedral quedó así convertida durante unas horas en un espacio de debate, protesta y participación ciudadana en torno a una pregunta que este verano ha ganado fuerza:
























