LA MOCIÓN DE CENSURA: UN RECURSO DEMOCRÁTICO

 

La moción de censura es un recurso democrático casi tan antiguo como el propio parlamentarismo.
Los primeros «impeachments» modernos, tal como se conoce este proceso en el mundo anglosajón,
se remontan al siglo XVIII en el Reino Unido.

Una moción es, en esencia, una propuesta de destitución presentada y votada en una asamblea legislativa
como forma de reprobación de la acción de gobierno. En caso de aprobarse, conlleva la dimisión
de la presidencia y de su gabinete con el objetivo de que asuma la responsabilidad
un liderazgo alternativo. Se trata, por tanto, de un mecanismo que busca un cambio de rumbo
en la dirección de una comunidad política.

En todas las democracias del mundo existen diferentes modelos de moción de censura,
adaptados a la cultura política y a la historia de cada sociedad.
En el Estado español, este procedimiento está recogido en el artículo 113 de la Constitución,
desarrollado posteriormente por los estatutos de autonomía y, en el ámbito local,
regulado también por la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.

El rasgo diferencial del modelo español es su carácter mayoritario y constructivo.
A diferencia de otros sistemas, donde una moción puede desembocar directamente en elecciones anticipadas,
en el Estado español es imprescindible proponer un jefe del ejecutivo alternativo
que asuma el gobierno en caso de que la moción prospere.

Además, para poder ser presentada y aprobada, una moción de censura requiere una mayoría absoluta
de la cámara legislativa, es decir, más de la mitad de los escaños o concejalías.
Este diseño responde a una voluntad clara de fomentar la estabilidad y la gobernabilidad,
evitando escenarios de inestabilidad política como los vividos en otras etapas de la historia reciente.

En este sentido, una moción de censura debería responder a un hecho grave
que provoque la deslegitimación de un gobierno. El ejemplo más claro a escala estatal
es el de aquellas mociones motivadas por procesos judiciales o por una pérdida manifiesta
de confianza social en el ejecutivo.

A nivel local, este trasfondo no siempre es tan determinante,
pero sí suele prevalecer la voluntad de la oposición de presentar un proyecto de ciudad alternativo.
En el caso de Ciutadella, aunque la actual alcaldía gobierna con apoyos minoritarios,
La oposición también tuvo en su momento la oportunidad de evitar este escenario.

Con todo, solo queda desear que la propuesta que se ha puesto sobre la mesa
contribuya realmente al progreso y al bienestar de la ciudad.

Artículo de opinión de Assuès López