Las fiestas de Sant Joan 2026 ya son historia. Tras dos días intensos de tradición, emoción y una participación multitudinaria, Ciutadella ha despedido su fiesta más querida con el último toque de fabiol ante la parroquia de Sant Rafel, el momento más simbólico de una despedida que ya mira hacia el Sant Joan del año que viene.
La jornada de clausura había comenzado con la tradicional convidada y los Jocs des Pla, que volvieron a reunir a miles de personas en uno de los actos más esperados de las fiestas. Los caballeros disputaron las ensortijas, las carotas y las carreras en una edición marcada por el buen funcionamiento de la organización y de los accesos, a pesar de la gran afluencia de público.
Después de los Jocs, la Qualcada emprendió el camino de regreso hacia Ciutadella para protagonizar las tradicionales carreras de Ses Voltes y el caragol de Santa Clara, los últimos grandes instantes antes de que la fiesta comenzara a despedirse.
El último toque pone punto final a la fiesta
Antes de dirigirse a Sant Rafel, caixers y caballeros se despidieron del caixer senyor, Ignasi Saura Sánchez, compartiendo la tradicional bebida que pone punto final a la convivencia de la Qualcada.
Ya sin el noble caixer, la comitiva completó el recorrido hasta la parroquia, donde el fabioler Sebastià Salort interpretó el último toque de fabiol, cerrando oficialmente las fiestas de Sant Joan 2026.
Un balance positivo
En líneas generales, Sant Joan 2026 deja un balance positivo. Durante todos los días de fiesta, el Ayuntamiento ha informado puntualmente de las incidencias registradas, sin que se hayan producido accidentes graves como los vividos en otras ediciones.
Los servicios sanitarios atendieron a diversas personas por traumatismos, lipotimias, contusiones, heridas y otras lesiones leves derivadas principalmente de la concentración de público y del desarrollo normal de los actos festivos.
El altercado de las avellanas abre una reflexión
El incidente más destacado de las fiestas se produjo durante las Avellanes, cuando un altercado multitudinario entre cerca de 200 jóvenes, con lanzamiento de objetos, obligó a intervenir a la Policía Local y a movilizar a los equipos de orden público de la Policía Nacional.
La actuación policial permitió controlar la situación sin consecuencias de gravedad, pero los responsables de los cuerpos de seguridad ya han avanzado que este episodio obligará a revisar algunos aspectos del dispositivo de cara a futuras ediciones, especialmente en los espacios de ocio y de máxima concentración de personas.
Hasta el año que viene
A pesar de este episodio puntual, Ciutadella ha vuelto a demostrar la fuerza de una tradición capaz de movilizar a decenas de miles de personas y de mantener intacta su capacidad de emocionar generación tras generación.
Cuando el fabiol ha dejado de sonar ante Sant Rafel, el silencio ha vuelto a ocupar las calles. Las camisas blancas, los pañuelos negros y los caballos comenzaban a desaparecer mientras la ciudad recuperaba, lentamente, su ritmo habitual.
Pero solo aparentemente. Porque, desde ese mismo instante, Ciutadella ya ha comenzado la cuenta atrás hacia un nuevo Sant Joan.
Hasta el año que viene, si Dios quiere.

