Ca sa Millonària / Casa Botey (1863)

Joan Martínez
10 min de lectura

Hace unos años, cuando me propuse trazar una ruta indiana por la Ciutadella de finales del siglo XIX, comencé por este edificio, no porque tuviera una relación directa con un retornado, sino porque tenía y guardaba relación directa con los vientos de cambio social de la década de 1860. Hoy, pues, dejamos de lado la arquitectura industrial y nos acercamos a un edificio singular a las afueras de la Ciutadella histórica. Con todo, con el tiempo Ca sa Millonària quedaría ligada a los talleres de los hermanos Seguí, casi anexos a la casa.

¿Qué la hace singular?

Todo el mundo en Ciutadella sabe dónde está Ca sa Millonària, pero pocos saben quién fue esta mujer llegada a Menorca a finales de la década de los cincuenta. Una casa singular es aquella que transpira el alma de quienes vivieron en ella y la esencia de un tiempo pasado. Tiene forma, nombre y tiene espíritu, y este es un hecho que no pasaba desapercibido en la sociedad del momento.

La obligación de quienes vivimos en el presente es dejar, legar, el patrimonio del pasado a las generaciones futuras, y a ser posible evitar que se conviertan en hoteles. Dicho esto, hoy hablaremos de la Casa Botey de Ciutadella.

¿Quién era doña Botey?

Me gusta llamar a las cosas por su nombre, y es que la señora Josefa Botey, «sa Millonària» para la mayoría de los ciudadanos de Ciutadella, es un personaje que, a pesar de los vacíos, estos no restan su interés.

Su condición femenina no fue ningún obstáculo para que se relacionara con los hombres que tenían inquietudes políticas liberales y republicanas. No en vano, su apoderado y hombre de confianza, Miquel Llopis, era un liberal y republicano reconocido en los círculos de la época.

A pesar de este espíritu liberal, Josefa Botey era católica practicante. Aportó donativos a las obras caritativas y destacó por las donaciones, tanto en Ciutadella y Mahón como en Barcelona, donde hizo aportaciones al Hospital de la Santa Creu de Barcelona.

Participación política y social

Por tanto, fue un modelo de mujer dedicada a ayudar a los pobres y necesitados, y al mismo tiempo mantenía un interés por la política y el partido republicano que, debido a los tiempos que vivió, la dejaron en un segundo plano de la escena.

El nombre de la señora Botey empieza a sonar cuando en su casa congregó a políticos liberales y ayudó económicamente al canónigo Camilo Mojón después de los hechos de 1867 que lo condenaban al destierro en las islas Filipinas.

También donó fondos al partido antes y después de la revuelta de 1868. Por tanto, esta casa la podríamos considerar un refugio de liberales y republicanos de Ciutadella, y su situación extramuros demuestra este talante, ya que en aquel tiempo quien tenía dinero y quería lucirlo debía tener casa dentro del núcleo, y la señora Botey, así como los comerciantes Triay y Aviñó, no eran precisamente conservadores.

Origen e influencias de Josepa Botey

Sabemos pocas cosas, pero las que sabemos nos hablan de una mujer que participó de la vida social y cultural de Ciutadella.

Josefa Botey Fité nació en Reus un 27 de mayo de 1814. Sí, en cierto modo sería vecina y coetánea de aquel general liberal reusense, Joan Prim.

A su muerte en Ciutadella el 24 de octubre de 1887, despertó todo un torbellino de interés por la lectura del testamento y quiénes serían los afortunados herederos. Quizás fue el testamento más conocido y comentado de la época, ya que la noticia trascendió a los medios peninsulares.

Familia y misterios

Hija de Francesc Botey, natural de Sant Martí de Teià, y de la barcelonesa Maria Fité.

Quizás la incógnita de su red familiar y de parentescos la tenemos en sus padrinos, sobre todo en el industrial de tejidos de algodón Jeroni Bonaplata y su hermana Josepa Bonaplata.

Por lo que hemos podido deducir, su familia se trasladó a Reus por motivos de trabajo, pero pronto se mudaron. ¿A dónde? No lo sabemos. La siguiente pista la tenemos en Barcelona en 1842. Aquí ya nos consta como propietaria.

Patio interior de Ca sa Millonària, en la actualidad.

Llegada a Menorca y establecimiento

Llegó a Menorca acompañada del mahonés Miquel Llopis, hombre que le llevaba las cuentas, vinculado al comercio y la marinería, y que tenía contactos políticos en Cataluña.

En 1863 constan inscritos en la calle Isabel II núm. 14. La fecha coincide con la construcción del casal extramuros de la ciudad que actualmente conocemos como Ca sa Millonària.

Poco antes de establecerse en la isla hizo un donativo de material sanitario y sábanas a los soldados metropolitanos en Marruecos. Soltera, se acompañaba de una criada, Maria Mas Vila, natural de Vilassar de Mar.

Inversiones y fortuna

A partir de 1860 dejó sus asuntos e inversiones en manos del corredor real de comercio e inversor Manuel Baixeras Roig, hombre que tenía su casa en plena Plaza Cataluña.

No sabemos el origen de su fortuna, aunque tenemos indicios de aportaciones de su hermano establecido en Cuba.

Asimismo, era accionista del Ferrocarril Barcelona-Zaragoza con 379 obligaciones, tal como consta en un acta notarial de 1866. También contaba con inversiones inmobiliarias en Cataluña y en Menorca.

A partir de 1879, cada año pasaba los meses de julio y agosto en el Principado, un dato que obtenemos de los registros de salidas y entradas del puerto de Mahón, donde también era propietaria de una casa.

Testamento y legado

Su testamento fue noticia en los medios de Barcelona, Madrid, Palma y Valencia, y también generó polémica entre los rotativos republicano y monárquico menorquines.

El día de su muerte, los diarios menorquines afirmaban que nunca olvidarían su bonhomía y filantropía, aunque con el tiempo su nombre se disipó.

Ca sa Millonària / Casa Botey con los talleres de calzado de Can Seguí construidos en la década de los veinte.

La casa

Concebido como un edificio aislado, fue construido en 1863 por el maestro de obras Antoni Juaneda Pons, responsable también de los talleres de la Triay y Aviñó de la misma calle, y republicano que evolucionó hacia el federalismo.

Entre 1862 y 1864, Josepa adquirió diversos terrenos de la calle Isabel II. El casal ofrece una concepción clásica con jardín y cisterna en la parte posterior.

Ornamentación y estructura

Destacan los ornamentos de hierro en la fachada, la verja de acceso y la balaustrada de la azotea. La semejanza con algunas torres catalanas y la presencia posterior de palmeras hizo pensar en una construcción indiana.

Modificaciones posteriores

Un balcón añadido a la fachada principal fue eliminado en la reforma de 1989, después de que el Ayuntamiento adquiriera el edificio en 1985.

El interior conserva pinturas murales de aires clasicistas, aunque no podemos asegurar que sean originales.

Imagen de la fachada del Camí de Maó en 1985, año en que el Ayuntamiento adquirió el edificio.

Herencia y propietarios posteriores

Después de Josepa Botey, la casa pasó a manos de su criada, Maria Mas Vila, y de Miquel Llopis Riudavets, así como de otros herederos e instituciones asistenciales.

Maria Mas Vila murió en 1892 y la casa permaneció inhabitada durante años hasta la llegada de Rodrigo Carrillo de Albornoz a principios del siglo XX.

La casa en el siglo XX

A partir de 1926, el industrial Sebastià Seguí Sintes adquirió los terrenos adyacentes y construyó Can Seguí. En los años cuarenta se instaló allí una consulta médica.

Hoy, la casa es un equipamiento municipal destinado a Servicios Sociales, un guiño al legado de Josepa Botey i Fité, mujer de cultura, mecenas y benefactora de la gente pobre de Ciutadella.

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Sergio Servera nació en Ciutadella en el año 1979. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia. Ha sido concejal durante ocho años en el gobierno municipal de Ciutadella con Gent x Ciutadella, agrupación de la cual fue uno de los principales impulsores.
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Arqueólogo de profesión, apasionado de la palabra escrita, cultivador intermitente de la poesía, inicio hoy esta primera colaboración en un medio digital, bajo el título genérico de VERSOS EN TONO MENOR, que estará presente aquí cada semana. Espero que sean del gusto de los lectores. Ciutadella, mayo de 2025
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Mike Sierra se instaló en Menorca en el año 2024. Formador digital y experto en Inteligencia Artificial, ha ejercido también el periodismo durante las últimas décadas en distintos lugares de América Latina.
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Ainoa Pons nació en Barcelona y tiene raíces menorquinas por parte de su abuelo. Su formación principal está vinculada al sector audiovisual. Su trayectoria profesional combina la producción de rodajes y eventos culturales, la enseñanza de danza en Menorca y en diversas escuelas de swing de la península desde una mirada antirracista, y la comunicación aplicada al mundo de la empresa. También ha realizado formaciones en educación sexual y está certificada en Programación Neurolingüística (PNL). Actualmente se dedica, entre otras cosas, a investigar y leer sobre feminismos y el colectivo LGTBIQ+.
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Fotógrafo. Nació en Bilbao. En 1992 se trasladó a Barcelona, donde se dedicó a la fotografía de moda. Cursó un grado de maquillaje en la escuela Cazcarra y amplió estudios con el fotógrafo Joaquín Montaner. Al mismo tiempo, continuaba con sus fotografías de calle, por las cuales es conocido. En 2015 se instaló definitivamente en Menorca, alternando su gran pasión, la fotografía de calle, con el cuidado de personas mayores.
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