La Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas de Ciutadella debería haber comenzado el curso el 15 de septiembre. Un mes después, el alumnado sigue pendiente de retomar las clases y el Ayuntamiento aún no ha adjudicado el servicio. Mientras tanto, el proyecto de la futura sede de la escuela continúa su propio recorrido administrativo, sin que el edificio sea todavía una realidad. Ciutadella proyecta una nueva infraestructura para la educación musical, pero ni siquiera ha logrado poner en marcha con normalidad el curso actual.
En la Escuela de Música trabajan una treintena de profesores y estudian más de 500 alumnos. La interrupción de la actividad afecta, por tanto, a un servicio educativo con una comunidad numerosa y una función importante dentro de la oferta cultural del municipio. La misma contratación incluye a la Banda Municipal de Música, que también depende de la resolución del concurso.
La incertidumbre se alarga. La mesa de contratación debía reunirse este miércoles, 14 de octubre, para valorar los proyectos pedagógicos presentados y abrir las ofertas económicas. La sesión, sin embargo, se ha aplazado hasta el lunes 19 porque los informes técnicos no se han podido terminar a tiempo. Así lo recoge la convocatoria firmada por la alcaldesa, Maria Jesús Bagur.
La nueva fecha no implica que la adjudicación se resuelva necesariamente ese día. Primero se deben valorar los proyectos, después se deben abrir y examinar las proposiciones económicas y, finalmente, se debe completar el procedimiento hasta la formalización del contrato. Para las familias y el profesorado, esto significa que todavía no hay una fecha confirmada para el inicio de las clases.
El caso tiene una lectura política que va más allá de un problema de calendario. La Escuela de Música ha sido durante años una de las apuestas culturales que más han reivindicado los partidos de izquierda de Ciutadella, que han defendido la necesidad de disponer de unas instalaciones adecuadas para la enseñanza musical. Ahora, con estos mismos espacios políticos al frente del gobierno municipal, la escuela no logra empezar el curso y el proyecto de una sede propia sigue sin materializarse. La que debía ser una de las grandes apuestas de futuro de la educación artística local se encuentra, de momento, atrapada entre expedientes, plazos y promesas pendientes.
Un retraso que viene de lejos
El problema no empezó en septiembre. El contrato anterior, adjudicado en 2021 a la Agrupación Musical de Ciutadella, tenía una duración inicial de dos años y agotó las dos prórrogas ordinarias. El plazo ordinario terminaba el 25 de noviembre de 2025, una fecha que permitía anticipar con tiempo la necesidad de preparar una nueva contratación.
De hecho, en agosto de 2025, el director del servicio de Cultura ya había advertido de la necesidad de volver a licitar el servicio. El primer expediente se abrió el 3 de septiembre de aquel año, pero la nueva contratación no llegó a publicarse hasta el 4 de septiembre de 2026, más de un año después.
La documentación municipal también refleja las dificultades que atravesó aquella primera tramitación. A finales de noviembre de 2025, un informe jurídico señalaba que el pliego técnico todavía era un documento sin firmar y en formato Word editable. El procedimiento no permitió tener el nuevo contrato preparado antes de que se agotase el periodo ordinario.
Para mantener la actividad, se recurrió a una prórroga excepcional de hasta nueve meses. Esta extensión permitió que la Agrupación Musical continuase prestando el servicio hasta el 25 de agosto de 2026. La fecha de finalización, por tanto, también era conocida con antelación.
El 16 de junio de 2026, la Alcaldía firmó el inicio de un nuevo expediente. El 13 de julio, el director de Cultura volvió a advertir de la necesidad «urgente e inaplazable» de sacar el concurso. El 22 de julio, la Junta de Gobierno ordenó continuar la preparación de los pliegos, que se firmaron el 19 de agosto, solo seis días antes de que terminase la prórroga excepcional.
A pesar de estos antecedentes, el concurso no se publicó hasta el 4 de septiembre, diez días después de que terminase la prestación del servicio. Las empresas interesadas podían presentar ofertas hasta el 2 de octubre. El curso debía comenzar el 15 de septiembre, pero la licitación todavía estaba en marcha.
La pregunta es inevitable: ¿por qué una contratación que el propio Ayuntamiento consideraba urgente no se ha podido completar antes del inicio del curso? La duración de los contratos y los límites de las prórrogas son conocidos. En un servicio educativo que requiere organizar profesorado, horarios, grupos y actividades, la renovación no debería convertirse en una emergencia cuando el curso ya ha empezado.
La convocatoria actual se aprobó en septiembre y el procedimiento ha continuado durante las primeras semanas del curso. Ahora, la falta de tiempo para completar los informes técnicos obliga a aplazar una nueva sesión de la mesa de contratación. La consecuencia es directa: el alumnado sigue esperando mientras el expediente avanza por los trámites administrativos.
El retraso tampoco es una incidencia menor. Cada semana sin clases afecta a la organización de las familias, a la continuidad pedagógica del alumnado y a la situación del profesorado. El Ayuntamiento deberá explicar cómo prevé recuperar la actividad y garantizar que la interrupción no acabe repercutiendo en el desarrollo del curso.
Dos empresas compiten por gestionar la escuela
La licitación incorpora una novedad respecto a los concursos anteriores: la Agrupación Musical de Ciutadella ya no es la única candidata. También se ha presentado ARTGEST 360 SL, una sociedad constituida en 2026 que opta al lote correspondiente a la dirección, docencia y gestión de la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas.
La Agrupación Musical ha presentado oferta tanto para la escuela como para la Banda Municipal. ARTGEST 360 SL, en cambio, concurre únicamente al lote de la escuela. Ambas candidaturas han sido admitidas y han presentado los proyectos que ahora deben ser valorados por los técnicos municipales.
La sociedad ARTGEST 360 SL, constituida en 2026 y una de las dos candidatas a gestionar el servicio, tiene como administrador único a un hermano de Andreu Cardona, anterior director de la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas.
Estos datos forman parte del contexto de la licitación, pero no constituyen, por sí mismos, ninguna prueba de irregularidad. Lo que corresponde al Ayuntamiento es acreditar que ambas candidaturas cumplen los requisitos exigidos y aplicar los criterios de adjudicación previstos en los pliegos.
En este caso, el proyecto pedagógico y de centro representa hasta 40 puntos, mientras que la oferta económica representa 60.
La concurrencia de dos candidaturas abre la posibilidad de un cambio en la gestión de un servicio que hasta ahora había sido asumido por la Agrupación Musical. Por ello, la valoración técnica y económica deberá ser rigurosa, motivada y transparente. La decisión afecta a la continuidad de la escuela, a su profesorado y a más de 500 alumnos. La mejor manera de evitar dudas es que el procedimiento se resuelva con criterios claros e información suficiente sobre las razones de la adjudicación.
Un contrato de más de un millón de euros y unas cuotas más elevadas
El nuevo contrato también tiene una dimensión económica importante. El presupuesto base del lote de la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas es de 982.748,28 euros para los dos años iniciales, exento de IVA. Si se añade el lote de la Banda Municipal, el presupuesto conjunto de ambos servicios es de 1.112.953,44 euros para el periodo inicial de dos años.
El contrato anterior se había adjudicado por un total de 912.000 euros: 805.000 euros correspondientes a la escuela y 107.000 a la banda. El nuevo concurso, por tanto, plantea un incremento del presupuesto global respecto a la adjudicación anterior.
El valor estimado máximo del conjunto puede llegar a los 2,62 millones de euros si se agotan las dos posibles prórrogas y se aplican las modificaciones previstas en los pliegos. No se trata, por tanto, de una contratación menor, sino de un servicio público con un coste relevante y una incidencia directa en la oferta educativa y cultural del municipio.
Además, la documentación económica prevé un incremento de alrededor del 15% en las cuotas de la escuela. Las tarifas incluidas en los nuevos pliegos sitúan, por ejemplo, la matrícula anual en 33,50 euros, el programa de música y movimiento para niños de cuatro a siete años en 41,50 euros mensuales y determinados programas de formación musical en 71,50 euros mensuales.
El estudio económico también prevé un incremento de la aportación municipal anual para la financiación del servicio, situado en torno al 14,4%. Las cuotas de las familias y los recursos municipales son dos partes de un mismo sistema: el coste final no depende solo del precio ofrecido por las empresas, sino también de la recaudación de las matrículas y mensualidades y de la contribución del Ayuntamiento.
Estas cantidades forman parte de la estructura de precios prevista para el nuevo contrato. El importe efectivo que pague cada familia dependerá de la actividad en la que esté inscrita y de las bonificaciones aplicables. Los pliegos establecen que las tarifas cobradas durante la vigencia del contrato son las que apruebe el Ayuntamiento, que también determina los descuentos y las bonificaciones.
La financiación de la escuela combina los ingresos de las matrículas y las mensualidades con una aportación municipal. El adjudicatario deberá recaudar las cuotas y presentar mensualmente al Ayuntamiento la relación de alumnos, las actividades contratadas, las tarifas aplicadas y un extracto bancario con los ingresos recibidos. La administración abonará la diferencia entre la parte mensual del contrato y las cuotas recaudadas.
Por tanto, la cuestión económica no se limita al precio que ofrezcan las dos empresas para gestionar el servicio. También afecta al reparto del coste entre las familias y las arcas municipales. En un servicio con una función educativa y cultural, conviene que el Ayuntamiento explique cómo se justifica el incremento previsto, qué impacto tendrá sobre los usuarios y cómo se mantendrán las bonificaciones para las familias que las necesiten.
Una escuela nueva que se espera desde hace décadas
El retraso en la licitación coincide con la espera de otra infraestructura: la futura sede de la Escuela Municipal de Música y Artes Escénicas, prevista en la plaza de la Pau, en el solar del antiguo cine OAR.
La nueva sede no es una idea surgida en los últimos años. La posibilidad de construir un edificio específico para la escuela ya se planteaba a principios de siglo. En 2003 se llegó a convocar un concurso de ideas y en 2010 se impulsó un nuevo concurso de anteproyectos para la plaza de la Pau. Los sucesivos intentos, sin embargo, no han logrado que el edificio sea hoy una realidad. La historia del proyecto se ha alargado durante más de dos décadas, con diferentes propuestas y etapas administrativas.
A principios de los años 2000, durante un mandato municipal del PP, también se llegó a estudiar el traslado de la escuela al polígono municipal, una alternativa que tampoco acabó prosperando. Después, el proyecto se fue vinculando a la plaza de la Pau y al entorno del antiguo OAR, con nuevos concursos y trámites que han alargado la espera.
Mientras tanto, la escuela ha tenido que adaptarse a espacios que no fueron concebidos específicamente para la enseñanza musical. En los últimos años, las clases se han repartido entre diversas dependencias municipales y, más recientemente, se han trasladado al anexo del IES Josep Maria Quadrado. La provisionalidad de las instalaciones es uno de los argumentos que se han utilizado reiteradamente para justificar la necesidad de construir un centro nuevo.
El proyecto de la plaza de la Pau ha sido defendido por diferentes gobiernos municipales como una apuesta para dar a la escuela espacios adecuados, más aulas y mejores condiciones para la enseñanza y la práctica musical. Pero el hecho de que la nueva sede continúe pendiente, después de tantos años de anuncios y concursos, obliga a distinguir entre la voluntad política de construirla y la capacidad efectiva de llevarla a cabo.
La contradicción actual es difícil de ignorar: mientras se proyecta una infraestructura para el futuro de la educación musical, la escuela que ya existe ni siquiera ha podido iniciar el curso en la fecha prevista. El edificio nuevo no resolverá la interrupción de las clases de este año, de la misma manera que la adjudicación del contrato no eliminará la provisionalidad de las instalaciones.
Una bandera cultural que debe demostrar resultados
Para los partidos de izquierda de Ciutadella, la educación artística y el acceso a la cultura han sido tradicionalmente una parte destacada de su discurso político. La nueva Escuela de Música ha sido una de las grandes promesas de esta política cultural, pero también un proyecto que ha atravesado diferentes mandatos sin llegar a concretarse.
Ahora, el retraso del curso pone esta contradicción en primer plano. No se trata solo de que el edificio nuevo continúe pendiente, sino que el servicio actual, que debería funcionar independientemente de los plazos de la futura infraestructura, tampoco ha podido comenzar con normalidad.
La responsabilidad inmediata es resolver la licitación, garantizar la transparencia en la adjudicación y dar certezas a las familias. Pero el debate no puede acabar aquí. También es necesario saber cómo se recuperará el tiempo lectivo perdido, qué continuidad tendrá el profesorado y cómo se evitará que la renovación de un contrato público vuelva a dejar al alumnado sin clases.
La trayectoria de la nueva sede, iniciada hace más de veinte años, invita igualmente a pedir plazos realistas y pasos verificables. Un concurso de ideas, un anteproyecto o un anuncio institucional pueden ser fases necesarias, pero no equivalen a tener un edificio construido. La ciudad ya ha visto pasar suficientes propuestas para que el siguiente paso deba traducirse en resultados tangibles.
El 19 de octubre, una nueva fecha sin garantías de inicio
El próximo lunes 19 de octubre será una nueva fecha clave para la licitación. El Ayuntamiento deberá valorar los proyectos presentados por la Agrupación Musical de Ciutadella y ARTGEST 360 SL y continuar después con la apertura de las ofertas económicas. Pero, mientras el procedimiento no se resuelva y el contrato no se formalice, no habrá una fecha definitiva de inicio del servicio.
Las familias y el profesorado necesitan saber cuándo se reanudarán las clases, qué entidad gestionará la escuela y qué condiciones económicas se aplicarán. También es razonable que el Ayuntamiento explique por qué no pudo completar la contratación antes del inicio del curso y qué medidas adopta para que una situación similar no se repita.
Ciutadella tiene pendiente una nueva escuela de música, pero también tiene una escuela que debería estar funcionando ahora mismo. La prioridad inmediata es garantizar la continuidad del servicio educativo, resolver la licitación con todas las garantías y ofrecer a las familias información clara sobre los plazos y el coste.
Después de un mes de retraso, la ciudadanía necesita algo más que una nueva fecha en el calendario. Necesita que la escuela vuelva a funcionar. Y, después de más de dos décadas de esperar una sede propia, necesita también que el proyecto deje de ser una promesa recurrente y comience a acercarse, de manera verificable, a la realidad.

