El Camí de Maó, una de las principales vías de acceso a Ciutadella, podría experimentar un cambio de sentido en los próximos meses, según la propuesta incluida en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), aprobado inicialmente en el pleno municipal del pasado mes de septiembre. Esta modificación tiene como objetivo descongestionar la entrada al núcleo urbano, aligerar los puntos con mayor intensidad de tráfico y mejorar la fluidez en las carreteras adyacentes, especialmente durante la temporada alta.
La medida se considera clave para afrontar los problemas estructurales de movilidad que sufre la ciudad, sobre todo en verano, cuando la afluencia de visitantes incrementa notablemente la densidad de vehículos y genera colapsos habituales en las principales entradas.
Reordenación del tráfico: la propuesta clave del PMUS
El PMUS plantea un cambio sustancial en la circulación del Camí de Maó, que dejaría de funcionar como vía de entrada para convertirse en una salida hacia la carretera general. Esta propuesta, debatida durante años, permitiría redireccionar el tráfico entrante hacia otras calles, repartiendo mejor los flujos de vehículos y reduciendo los atascos que se producen actualmente en horas punta.
Además, el cambio de sentido solucionaría de manera definitiva el caos circulatorio que se produce en los semáforos del cruce con la plaza de las Palmeras y la incorporación de los ciclistas al Camí de Maó desde la avenida Constitución, un punto especialmente conflictivo en la actual configuración viaria.
La propuesta incluye también el desvío del tráfico de entrada hacia la calle Pere Martorell y la calle Lleida, vías que podrían asumir una parte importante de la carga de vehículos, especialmente los que se dirigen hacia el centro histórico, evitando así las retenciones en la zona de la Contramurada.
Modificaciones en otras calles
La reordenación del tráfico prevista en el PMUS no se limita al Camí de Maó, sino que afectaría a otras vías estratégicas del municipio con el objetivo de mejorar la accesibilidad y reducir la saturación en puntos clave.
La calle Pere Martorell y la calle Lleida podrían convertirse en las principales rutas de acceso a la ciudad para los vehículos entrantes, asumiendo un papel central en la distribución del tráfico y facilitando una entrada más ordenada hacia las zonas comerciales y de servicios.
La calle de Sevilla, por su parte, vería modificado su sentido de circulación para canalizar el tráfico hacia el nuevo aparcamiento del Oar, con el objetivo de evitar la concentración excesiva de vehículos en los puntos más sensibles del centro histórico.
Cambios previstos en la Contramurada
Uno de los puntos más delicados de la reordenación será la Contramurada, una de las vías con mayor afluencia de vehículos del municipio. El plan prevé la posibilidad de establecer restricciones horarias al tráfico rodado, permitiendo el acceso únicamente a vehículos autorizados y residentes en determinadas franjas.
Paralelamente, se estudia la implantación de una zona exclusiva para residentes en el casco antiguo, donde los vehículos foráneos solo podrían estacionar mediante tarifas elevadas en las áreas de aparcamiento regulado, con un claro objetivo disuasorio.
Mejoras para los peatones y la movilidad sostenible
El PMUS incorpora también actuaciones destinadas a mejorar la accesibilidad para los peatones y fomentar formas de movilidad más sostenibles. Entre las medidas destacadas se encuentra la ampliación de aceras y zonas peatonales en los espacios más transitados, con la voluntad de crear una red más segura y accesible.
El plan prevé igualmente la creación de nuevos carriles bici que conecten los principales puntos de interés de la ciudad, promoviendo el uso de la bicicleta como alternativa real al vehículo privado.
Beneficios esperados
La implementación de este conjunto de medidas podría tener un impacto positivo a diversos niveles. La redistribución del tráfico permitiría reducir los atascos en las entradas de Ciutadella, especialmente durante la temporada turística y los fines de semana.
Una circulación más fluida contribuiría también a reducir las emisiones de CO2 y otros contaminantes, mejorando la calidad del aire, a la vez que la reordenación viaria y las nuevas infraestructuras favorecerían una movilidad más segura y sostenible.
Estas propuestas, aún pendientes de aprobación definitiva, marcarían una nueva etapa en la movilidad urbana de Ciutadella, orientada a mejorar la calidad de vida de los residentes y a hacer la ciudad más accesible, menos congestionada y más respetuosa con el medio ambiente.

