LaEl Ayuntamiento de Ciutadella ha optado por reformular la tradicional rifa de San Antonio después de que la legislación vigente impida, de manera expresa, sortear animales vivos. La nueva propuesta para 2026 mantiene la finalidad solidaria del acto —el apoyo al geriátrico municipal—, pero sustituye el cerdo vivo por una fiesta de matanza y una rifa de productos derivados del cerdo negro de San Antonio.
La decisión no surge de la nada, sino que es la consecuencia directa de la polémica y del recorrido administrativo iniciado el año pasado a raíz de una denuncia del partido animalista PACMA.
La denuncia que lo cambió todo
En febrero de 2025, PACMA denunció al Ayuntamiento de Ciutadella por el uso de un cerdo vivo como premio en un sorteo, al considerar que esta práctica vulneraba la ley de protección animal. Según el partido, la normativa prohíbe expresamente el uso de animales como premio en juegos de azar y prevé sanciones de entre 300 y 1.500 euros.
La rifa, celebrada tradicionalmente por San Antonio con fines benéficos, pasó así de ser un elemento festivo asumido a convertirse en objeto de escrutinio legal y político.
El criterio del Seprona y el papel del Consell
La investigación del Seprona, impulsada a raíz de la denuncia, descartó que existiera delito penal en el hecho de sortear un animal vivo. Aun así, abrió la puerta a una posible infracción administrativa y trasladó el caso a la administración competente.
Este paso fue clave. El Consell Insular de Menorca, tras analizar el expediente, terminó denegando cualquier posibilidad de repetir la rifa del cerdo vivo. En la respuesta oficial dirigida al Ayuntamiento, el Consell manifiesta su apoyo a las tradiciones que forman parte de la identidad de la isla, pero recuerda que la modificación de la ley de protección animal de 2017 eliminó la excepción que permitía mantener prácticas tradicionales aunque se hubieran celebrado de manera ininterrumpida durante más de cien años.
A pesar del reconocimiento explícito del valor cultural y social de la rifa, la conclusión es clara: la ley no lo permite.
El último intento y la respuesta definitiva
Antes de asumir el cambio, el Ayuntamiento de Ciutadella intentó defender hasta el último momento la continuidad de la rifa del cerdo vivo, alegando su finalidad solidaria y el apoyo tanto del gobierno municipal como del insular. La respuesta del Consell, sin embargo, fue negativa y definitiva.
Este posicionamiento obligó al consistorio a buscar una alternativa que permitiera mantener el acto y la recaudación sin vulnerar la normativa vigente.
Una alternativa legal… y discutida
La solución anunciada pasa por impulsar la Rifa de San Antonio 2026 con una nueva fórmula: una fiesta de matanza con la participación de los residentes del geriátrico y sus familiares, y el sorteo de productos del cerdo negro de San Antonio. La iniciativa está impulsada por el Ayuntamiento, el Patronato del Hospital y la AFARGA, y mantiene la red habitual de puntos de venta de papeletas por la ciudad.
Formalmente, la nueva propuesta cumple la ley. Pero el cambio pone sobre la mesa una cuestión que va más allá del caso concreto de Ciutadella.
El debate de fondo: coherencia normativa
La ley impide rifar un animal vivo para evitar su uso como objeto de premio y garantizar su bienestar. En cambio, no establece ningún límite a celebraciones basadas en el sacrificio del animal ni al sorteo de sus productos. Esta diferencia abre un debate legítimo sobre la coherencia del marco legal: se protege al animal mientras está vivo, pero no se cuestiona su uso posterior como elemento central de la fiesta.
Ciutadella ha optado por un encaje estrictamente legal, que le permite mantener la tradición y la finalidad solidaria. El cerdo ya no puede ser premio. Lo que sí puede seguir siéndolo es el resultado del cerdo. Y es en este matiz, más jurídico que cultural, donde se sitúa ahora una discusión que probablemente no terminará aquí.

