Nos acercamos a la fecha más simbólica del año para la lectura. El próximo 23 de abril es Sant Jordi. Y como cada año, veremos paseos por nuestro bonito pueblo de Ciutadella, puestos llenos de libros, gente que acude a dar una vuelta y hacerse la foto. Todo esto es maravilloso, sí. Pero no es suficiente. Hay que ir más allá. Porque lo que realmente necesitamos de los libros no puede quedar reducido a un día.
Leer no debería ser solo cosa de los niños que nos piden aquella portada chula o la novedad más vendida. No. Leer debería ser un hábito, una costumbre si lo que queremos es tener una vida mejor. Así de claro. Y sí, suena absolutista. Pero lo es. La lectura, a todas las edades —y cuando digo todas, son absolutamente todas—, tiene beneficios probados para la salud. Desde los prelectores que aún no descifran las letras hasta el resto de la población, leer es como llevar tu cerebro al gimnasio. Con la llegada de las redes sociales y la tecnología, se ha visto claramente una pérdida de capacidad de atención generalizada. A todos los niveles. No solo entre el alumnado. Científicamente se ha comprobado que deterioramos la zona frontal y prefrontal del cerebro. ¿Y qué puede detenerlo? Entre otras cosas, la lectura. Atención, porque leer también reduce el estrés. Sí, sí, tal como lo lees. Ayuda de manera clara con la ansiedad y el estrés. Es un gran preventivo del deterioro cognitivo. ¿O realmente os apetece llegar al punto de que no os salgan los nombres de las cosas, de las personas... los olvidos, los vacíos, aquella duda constante de si has hecho o no aquella gestión? No son bromas. Si quieres calidad de vida, no te quedes solo con un libro de Sant Jordi. Quédate con el hábito. No seas un lector de postal. Lee cada día. Por ti.Sandra Gutiérrez
Compartir este artículo

