Ciutadella vive una contradicción cada vez más evidente: mientras cientos de residentes tienen dificultades reales para encontrar una vivienda digna, miles de pisos no se destinan a residencia habitual. La tensión ya no es solo una estadística. Es una realidad que ya se puede ver en las calles.
Trabajadores que no encuentran alquiler anual, jóvenes que no pueden emanciparse, familias obligadas a compartir vivienda o personas que optan por soluciones provisionales convertidas en permanentes forman parte de un mismo problema estructural: el acceso a la vivienda.
Según el estudio El reto social de la vivienda en Menorca, elaborado por el Observatorio Socioambiental de Menorca (OBSAM) y el Instituto Menorquín de Estudios, Ciutadella tenía 1.927 viviendas vacías en el año 2021, una cifra que representa el 10,8% del parque residencial del municipio.
Cerca de 2.000 viviendas vacías en una ciudad con dificultades para vivir en ella
El informe, que analiza el conjunto del mercado residencial menorquín, define la vivienda como uno de los principales retos sociales actuales de la isla y alerta de las dificultades crecientes para acceder tanto a la compra como al alquiler.
«En Menorca no se dan unas condiciones asequibles de acceso a la vivienda»
Una de las conclusiones más claras es que el aumento de viviendas no ha supuesto una mejora del acceso residencial. Entre 2011 y 2021 el parque de viviendas de Menorca creció un 15%, mientras que las viviendas principales solo lo hicieron un 1,8%.
En Ciutadella, el porcentaje de viviendas destinadas a residencia habitual también ha bajado del 70% al 66,7%, hecho que confirma que una parte creciente del parque inmobiliario queda fuera del mercado residencial estable.
Ciutadella concentra el peso del mercado turístico residencial
Uno de los indicadores más significativos es el peso del alquiler turístico. Según el estudio, el 38,9% de los anuncios de viviendas de Menorca en Airbnb se encuentran en Ciutadella, el porcentaje más alto de toda la isla.
Este fenómeno, junto con las segundas residencias y las viviendas vacías, ayuda a explicar la reducción del parque disponible para residentes.
«Más viviendas no implica necesariamente más viviendas para vivir en ellas»
El informe también apunta al efecto de la turistificación y de la presión inversora como factores que contribuyen a tensionar el mercado residencial.
El precio de la vivienda se ha disparado
Los datos confirman también un incremento importante de los precios. Según los registros notariales analizados, el precio de compra en Ciutadella ha aumentado cerca de un 59% entre 2020 y 2025.
El alquiler sigue la misma tendencia. El precio medio de las viviendas plurifamiliares ha pasado de 350 euros mensuales en 2015 a 535 euros en 2023, un incremento superior al 50%.
Además, la oferta disponible es limitada y a menudo orientada al alquiler temporal, un hecho que reduce todavía más las opciones de residencia estable.
Una crisis con impacto social visible
El estudio también alerta de las consecuencias sociales de esta situación: riesgo de exclusión residencial, dificultad para fijar población, gentrificación y cambios en la cohesión social.
Un escenario que en Ciutadella ya se traduce en situaciones que hace unos años eran excepcionales y que hoy empiezan a ser cada vez más habituales.
Personas que optan por vehículos adaptados como residencia, convivencia forzada en viviendas pequeñas o dificultades para encontrar alojamiento para trabajadores esenciales son algunos de los síntomas de esta tensión.
«La crisis de la vivienda tiene implicaciones sociales, económicas y también sobre el modelo de isla»
Vivienda pública insuficiente
El informe también pone de manifiesto la falta de vivienda pública. Menorca dispone de 333 viviendas públicas, menos del 1% del parque total, mientras que las solicitudes han aumentado de manera significativa en los últimos años.
Esta situación evidencia el desajuste entre las necesidades sociales existentes y la capacidad de respuesta pública.
Un problema estructural en toda Menorca
Más allá del caso de Ciutadella, el estudio dibuja una tendencia clara a nivel insular: incremento sostenido de precios, mayor esfuerzo económico para acceder a la vivienda, oferta de alquiler escasa y crecimiento de los usos no residenciales.
El documento concluye que la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad social en la isla y plantea interrogantes sobre el modelo territorial y económico de futuro.
Porque la cuestión ya no es solo cuántas viviendas se construyen.
La cuestión es cuántas sirven realmente para vivir en ellas.

