El agua se ha convertido en uno de los principales retos de futuro de Ciutadella y los últimos datos hechos públicos por el Ayuntamiento explican por qué. Apenas un 2,5% de los usuarios del servicio concentran el 50% del consumo total del municipio, una cifra que evidencia hasta qué punto una parte muy reducida de los abonados tiene un peso determinante sobre un recurso limitado.
El consistorio atribuye esta realidad a la elevada actividad turística, la presencia de numerosas urbanizaciones y los grandes establecimientos hoteleros, un modelo económico que genera riqueza y empleo, pero que también incrementa de manera significativa la presión sobre los recursos hídricos de la isla.
Los datos desplazan así el foco del debate. Si durante años las campañas de ahorro se han dirigido principalmente al conjunto de la ciudadanía, ahora son los grandes consumidores los que concentran buena parte de la atención, ya que una parte muy reducida de los abonados acumula la mitad de toda el agua consumida en Ciutadella.
El control de los grandes consumidores gana protagonismo
Esta lectura es coherente con las medidas impulsadas por el propio Ayuntamiento. Desde 2023 los grandes consumidores pagan una tarifa más elevada y, desde octubre de 2025, están obligados a disponer de un Plan de usos eficientes del agua, sometido al seguimiento municipal.
Más que limitarse a promover el ahorro entre la población en general, el consistorio concentra una parte creciente de sus esfuerzos en aquellos usuarios que tienen una incidencia muy superior sobre el consumo global.
Menos fugas en la red municipal
Paralelamente, el Ayuntamiento continúa actuando sobre la red de distribución. Ya se han revisado 135 de los 185 kilómetros de tuberías, hecho que ha permitido reducir las fugas del 23% al 21% entre 2024 y 2025.
Durante este año también está prevista una nueva campaña de detección y reparación de averías con el objetivo de continuar reduciendo las pérdidas de agua.
La reducción de presión ya ahorra 500 metros cúbicos diarios
Otra de las medidas implantadas es la reducción de la presión del agua, en funcionamiento desde septiembre de 2025 y que afecta aproximadamente al 40% del núcleo urbano.
Según los datos municipales, esta actuación permite ahorrar unos 500 metros cúbicos de agua cada día y ya ha comportado un ahorro acumulado de 157.500 metros cúbicos después de 315 días de funcionamiento.
Nuevos contadores inteligentes y futuras regulaciones
Las actuaciones municipales también incluyen la reutilización de agua no potable para la limpieza viaria, el riego con agua de lluvia, la instalación de 5.000 contadores inteligentes y la elaboración de una futura ordenanza sobre la gestión sostenible del agua.
Entre las medidas que estudia el consistorio también figura una regulación específica sobre la construcción de nuevas piscinas, dentro de una estrategia orientada a garantizar un uso más eficiente de un recurso cada vez más limitado.

