Hace unas semanas, Ciutadella ha recuperado un debate artificial y de poco recorrido: la posibilidad de construir un aparcamiento subterráneo en la Plaza des Born. Esta idea ha vuelto a salir a la luz a raíz de una propuesta privada impulsada por cuatro empresarios, y el Ayuntamiento ha respondido que se evaluará.
Es una reacción natural. La institución debe mostrar escucha activa, aunque solo sea para explicar a los promotores y a la ciudadanía por qué esta propuesta es totalmente inviable y desacertada.
En este artículo expondré, de manera sintética, las razones por las cuales considero que un aparcamiento subterráneo en el Born es un planteamiento erróneo, tanto por el coste de la infraestructura como por la dificultad de ejecución y, sobre todo, por la concepción de la movilidad que Ciutadella debería tener.
No es una cuestión de plazas, sino de gestión
Los años en los que ejercí como concejal de movilidad me permitieron trabajar codo a codo con Doymo, la empresa redactora del Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS), actualmente aprobado inicialmente.
Ya en el estudio preliminar quedó claro el déficit estructural de estacionamiento: teóricamente faltan unas 3.500 plazas en el municipio según el censo, una cifra que probablemente se queda corta si tenemos en cuenta que muchos garajes del centro se utilizan como espacios anexos a la vivienda.
Ahora bien, el debate no es ese. El debate es por qué un aparcamiento subterráneo en el centro no es la solución.
- Impacto sobre el tráfico. Un aparcamiento de dos o tres plantas bajo el Born podría generar unas 700 plazas, pero también un flujo constante de entrada y salida de vehículos al centro histórico, sin conexión directa con las rondas. El resultado sería el mismo atasco actual después de una obra millonaria.
- Filosofía del PMUS. El Plan no apuesta por crear más aparcamientos en el núcleo urbano, sino por gestionar mejor los existentes y reservarlos para los residentes. La solución pasa por los aparcamientos periféricos, extensivos o modulares, más económicos y eficientes.
- Impacto arqueológico. Cualquier intervención en el Born implicaría paradas constantes por hallazgos arqueológicos. La obra podría alargarse entre uno y dos años. ¿Puede permitirse Ciutadella tener su plaza más emblemática en obras durante tanto tiempo?
- Viabilidad económica. Solo sería posible mediante una concesión privada a 30 o 40 años. ¿Quién asumiría el riesgo, con márgenes ajustados y un modelo de movilidad que precisamente quiere reducir la entrada de vehículos al centro?
Epílogo: dónde sí tendría sentido un aparcamiento subterráneo
El nuevo Plan General de Ordenación Urbana, en redacción desde hace más de diez años, contempla aparcamientos subterráneos, pero el PMUS no los considera adecuados para el centro histórico.
Si en Ciutadella hubiera una ubicación razonable para una infraestructura de este tipo, sería bajo el actual aparcamiento de Ports IB, en la antigua terminal de viajeros. Allí sería viable construir dos o tres niveles, con entrada por el camino de Sa Farola y salida directa a pie hacia el puerto.
Esta solución mejoraría notablemente la conexión entre Dalt Sa Quintana, el puerto y el casco antiguo, una asignatura pendiente desde hace décadas, y permitiría avanzar hacia una ciudad más amable, pensada para las personas.
Quizás la exalcaldesa Juana Maria Pons Torres, que todavía preside el Consejo de Administración de Ports IB, podría ayudar a abrir este debate con una mirada más realista y útil para Ciutadella.

