Los envases ligeros se han duplicado en Menorca en menos de una década y solo el 3,2% de los hoteles y restaurantes inspeccionados cumplían inicialmente la normativa sobre plásticos de un solo uso. Son dos de las principales conclusiones de la fase piloto del Observatorio del Plástico, impulsado por la Alianza Plastic Free Menorca con el apoyo de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Gobierno de las Islas Baleares.
El informe parte de una premisa clara: sin datos locales no hay políticas eficaces. Durante el último año, el proyecto ha desarrollado tres indicadores para analizar el impacto del plástico en la isla desde diferentes dimensiones —generación de residuos, cumplimiento normativo y patrones de consumo— con la voluntad, según explican los promotores, de "transformar datos en acción".
Una fracción de residuos en crecimiento acelerado
El volumen de envases ligeros recogidos en Menorca se ha duplicado desde 2016, convirtiéndose en la fracción con mayor crecimiento. El 66% de los residuos de esta categoría generados en 2024 se produjeron durante la temporada turística, un dato que evidencia la presión estacional sobre el sistema insular de gestión.
Por materiales, el incremento es especialmente intenso en los plásticos mezclados (+244%) y en el LDPE —habitual en bolsas y films— (+222%), mientras que los envases metálicos han registrado un ligero descenso. El Observatorio señala que la mejora en la recogida separada, como el sistema puerta a puerta, ha incrementado la correcta separación, pero no ha compensado el aumento global del volumen generado.
No todos los plásticos son iguales
El estudio subraya un elemento a menudo desconocido: no todos los plásticos tienen la misma reciclabilidad. El PET (botellas de bebida) y el HDPE (envases de detergentes) se encuentran entre los más fácilmente reciclables, mientras que el PVC, el poliestireno o los plásticos mezclados presentan dificultades técnicas considerables.
Así lo explica Marta Pérez, coordinadora del estudio, que insiste en la necesidad de actuar en origen más allá de confiar exclusivamente en el reciclaje.
HoReCa: un sector clave con déficits de cumplimiento
Uno de los capítulos más relevantes es el análisis del sector HORECA —acrónimo de Hoteles, Restaurantes y Cafeterías— que engloba al conjunto de la hostelería y la restauración. Se trata de un sector estratégico en la economía menorquina y determinante durante la temporada alta.
Según la evaluación realizada a 62 establecimientos dentro del proceso de certificación Plastic Free Balearics, solo el 3,2% cumplía plenamente la legislación vigente sobre plásticos de un solo uso en la primera visita. En el caso concreto de bares y restaurantes, ninguno de los inspeccionados cumplía inicialmente los requisitos legales.
Tras recibir asesoramiento personalizado, el 52% de los establecimientos participantes implementó los cambios necesarios para adaptarse a la normativa.
Rebecca Morris, directora de Menorca Preservation, destaca que el acompañamiento técnico resulta clave para facilitar el cumplimiento efectivo de la legislación.
Avances y retos pendientes
El informe detecta también avances en la reducción de envases de un solo uso en la oferta de agua: el 63% de los establecimientos analizados ofrecen alternativas reutilizables. Las botellas retornables representan el 26,5% del total, cerca del objetivo estatal del 30% fijado para 2025.
El Observatorio del Plástico se encuentra ahora en fase de exploración para garantizar la continuidad del proyecto. Sus impulsores recuerdan que la diagnosis es solo el primer paso: "La contaminación por plástico no es un problema abstracto; está presente en nuestros ecosistemas, en nuestros negocios y en nuestros hábitos cotidianos".
Con estos datos sobre la mesa, el debate ya no es si el problema existe, sino qué decisiones está dispuesta a tomar Menorca para reducirlo en origen.

