La plaza des Born volverá a acoger vehículos la semana que viene. Después de más de un año como espacio peatonal, los coches recuperarán la calzada y también las plazas de aparcamiento. Pero el Born que regresa no será exactamente el mismo que desapareció en el verano de 2025.
La diferencia puede parecer menor, pero es fundamental: las plazas que se recuperan serán blancas, gratuitas y sin limitación horaria. No habrá, por tanto, el mecanismo de rotación propio de las zonas de estacionamiento regulado.
Esto puede convertir una aparente recuperación de plazas en una paradoja: más aparcamiento sobre el papel, pero menos posibilidades reales de encontrarlo cuando un usuario lo necesita.
Porque una plaza de aparcamiento no solo se cuenta. También se cuenta cuántas personas pueden utilizarla a lo largo del día.
¿MÁS PLAZAS, PERO MENOS APARCAMIENTO DISPONIBLE?
El problema no es nuevo. El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Ciutadella ya advertía de una grave falta de plazas de aparcamiento, especialmente durante la temporada turística, y planteaba priorizar a los residentes y derivar parte de la demanda hacia aparcamientos periféricos. El estudio de movilidad contabilizaba 25.159 vehículos vinculados a Ciutadella, una presión que aumenta durante los meses de temporada.
En este contexto, las plazas del Born no eran simplemente 144 espacios físicos más. Cuando la plaza se convirtió en zona peatonal, se perdieron 144 plazas de zona azul que el propio Ayuntamiento calificaba de "alta rotatividad".
El informe municipal de redistribución de la zona de estacionamiento regulado, elaborado en abril de 2025, señalaba precisamente que la desaparición de estas plazas afectaba a un número elevado de usuarios diarios y planteaba revisar el resto de zonas azules y verdes para mantener plazas para los residentes y suficiente estacionamiento rotativo.
La cuestión, por tanto, no es solo recuperar aquellas plazas.
Es cómo se utilizarán.
Una plaza que cambia de vehículo cada dos horas puede dar servicio a muchos usuarios durante una jornada. Una plaza sin limitación temporal puede quedar ocupada durante muchas horas por el mismo vehículo.
En una ciudad con déficit de aparcamiento, la rotación multiplica la capacidad real de un mismo espacio.
ES BORN VUELVE A LOS VEHÍCULOS, PERO LA ORDENANZA YA NO ES LA MISMA
Aquí aparece una de las claves del nuevo escenario.
El Anexo VI de la ordenanza de tráfico aprobada en 2025 es el que determina las zonas de estacionamiento regulado. La zona azul de tarifa reducida o normal tiene un máximo de dos horas, y también la zona azul de alta demanda está limitada a dos horas.
Pero la plaza des Born no figura en la relación concreta de calles que forman parte de estas zonas azules. Tampoco aparece en la relación final de calles que forman la zona verde de estacionamiento exclusivo para residentes autorizados.
Esto es importante porque el Born, que volverá a abrirse al tráfico, ya no está sujeto al antiguo esquema de regulación que existía antes de la peatonalización.
Para convertir ahora la plaza en zona azul o zona verde no basta simplemente con pintar las plazas de otro color. El régimen de estacionamiento regulado está definido en el Anexo VI de la ordenanza y el Born no figura en las relaciones concretas de zonas reguladas.
La consecuencia inmediata es que, mientras no se introduzca una regulación específica, la fórmula más directa para recuperar el aparcamiento es la zona blanca: estacionamiento gratuito y sin un límite horario específico.
Es precisamente esta situación la que hace que la sentencia que obliga a recuperar los vehículos no resuelva, por sí misma, el problema de cómo se debe organizar el aparcamiento del Born.
La resolución judicial obliga a restituir una situación. La política de aparcamiento es otra cuestión.
Y esta segunda cuestión queda pendiente.
EL CLIENTE QUE LLEGA Y NO ENCUENTRA PLAZA
El debate sobre el Born se ha planteado a menudo como una confrontación entre coches y peatones. Pero hay una cuestión más concreta y menos ideológica: ¿para quién son las plazas de aparcamiento?
¿Para el residente que necesita aparcar?
¿Para el trabajador que llega al centro?
¿Para quien tiene que ir al Ayuntamiento o a Correos?
¿Para el cliente de un comercio o de un restaurante que necesita estacionar durante un rato?
La respuesta depende, en buena parte, del modelo de regulación.
En una zona de rotación, el objetivo es que una plaza no sea propiedad temporal de un solo vehículo. El límite obliga a dejarla libre y permite que otro usuario la pueda ocupar.
La ordenanza municipal lo dice expresamente: el estacionamiento regulado tiene entre sus finalidades limitar el tiempo de estacionamiento y garantizar la rotación entre los diferentes usuarios.
En cambio, una plaza blanca sin limitación horaria específica no tiene este mecanismo.
No significa que un coche tenga que estar necesariamente allí durante días. Significa algo más sencillo: no existe una regulación específica que obligue a liberar la plaza al cabo de un tiempo determinado.
Y aquí es donde el nuevo Born puede acabar funcionando de manera muy distinta a lo que algunos esperan.
LA PARADOJA DEL "MÁS APARCAMIENTO"
Recuperar 144 plazas parece, en principio, una buena noticia para las personas contrarias a una plaza sin coches en una ciudad con falta de aparcamiento.
Pero contar plazas sin contar la rotación puede resultar engañoso.
Si una misma plaza es utilizada por cuatro vehículos diferentes a lo largo del día, esa plaza ha prestado servicio a cuatro usuarios.
Si queda ocupada durante muchas horas por el mismo vehículo, presta servicio a uno solo.
Por eso, una plaza ocupada no es una plaza disponible.
Y esta diferencia es especialmente relevante en el centro de Ciutadella, donde el espacio para estacionar es un recurso escaso.
Lo que sobre el plano aparece como una recuperación de plazas puede tener, en la práctica, una capacidad de uso muy diferente dependiendo del régimen que se aplique.
Recuperar el aparcamiento no es necesariamente recuperar la accesibilidad.
LA SENTENCIA NO DECIDE EL MODELO DE APARCAMIENTO
La resolución judicial que ha provocado el retorno de los vehículos tiene su origen en la impugnación de la peatonalización y en la cuestión de su cobertura administrativa. El tribunal ha ordenado la ejecución provisional de la resolución que obliga a restituir el tráfico y el estacionamiento.
Esto no significa que la resolución judicial establezca que el Born deba funcionar como una zona de aparcamiento libre, gratuito y sin rotación. Pero la ordenanza de tráfico, hecha y aprobada hace justo un año con la idea de un Born peatonal, ya no prevé ningún tipo de instrumento para regular una plaza des Born reabierta al tráfico y al estacionamiento.
La sentencia obliga a ejecutar la medida cautelar.
Y eso es lo que el Ayuntamiento hará ahora: recuperar el tráfico, las plazas de aparcamiento y las zonas de carga y descarga. La solución anunciada prevé que las plazas sean blancas y no estén sometidas a regulación horaria.
El problema de fondo es que la sentencia restituye el espacio físico, pero no tiene en cuenta el único modelo de estacionamiento posible hoy por hoy.
Este modelo, si se desea cambiar, deberá pasar por la regulación municipal correspondiente. Y difícilmente se puede hacer realidad ya en esta legislatura.
¿Y QUIÉN GANA CON ESTO?
Los negocios que reclamaron contra la peatonalización recuperarán algo que consideraban importante: el tráfico frente a sus establecimientos y las plazas de aparcamiento.
Pero esto no garantiza que recuperen exactamente lo que probablemente necesitan: clientes que puedan llegar y encontrar una plaza disponible.
Es una diferencia fundamental.
Si el problema es que un cliente no puede aparcar, recuperar plazas no es suficiente. Es necesario que estas plazas roten.
También para el Ayuntamiento el nuevo escenario tiene cierta ironía. El gobierno municipal debe ejecutar una resolución judicial y devolver el Born a una situación anterior en algunos aspectos. Pero la normativa municipal de aparcamiento ya no es exactamente la misma que había antes de la peatonalización.
El Born vuelve a los vehículos, pero vuelve dentro de un nuevo marco normativo.
Y este marco no ofrece ahora mismo una zona azul o verde específica para la plaza.
UNA PLAZA PÚBLICA NO ES UN GARAJE PRIVADO
El debate sobre el Born debería superar la discusión sobre si deben pasar coches o no.
La cuestión es más profunda: ¿qué uso queremos dar a un espacio público escaso?
Una plaza de aparcamiento en el centro de Ciutadella tiene un valor colectivo porque puede dar servicio a diferentes personas.
La política de estacionamiento no consiste solo en crear plazas. Consiste también en decidir cómo se reparte el tiempo de uso de estas plazas.
Por eso la rotación es tan importante.
Una plaza que se va liberando a lo largo del día es un recurso compartido. Una plaza que queda ocupada sin una limitación temporal específica se acerca más a un uso exclusivo.
Y esto puede convertir el nuevo Born en una paradoja difícil de explicar: la ciudad recupera plazas de aparcamiento pero puede perder capacidad de aparcamiento efectivo.
No porque haya menos plazas, sino porque cada plaza puede dar servicio a menos usuarios.
El Born volverá a ser aparcamiento.
La pregunta es si volverá a ser aparcamiento para todos.
Porque recuperar el espacio para los coches es una cosa.
Hacer que ese espacio sea realmente accesible para los ciudadanos es otra.

