El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Ciutadella, todavía en aprobación inicial y pendiente desde hace casi dos años, incluye una propuesta específica para convertir Es Born en zona peatonal. Su tramitación y posterior ejecución pueden permitir al Ayuntamiento corregir las carencias administrativas señaladas por el TSJIB y dar una cobertura jurídica más sólida a la peatonalización.
La plaza des Born volverá a ver coches, aparcamientos y zonas de carga y descarga por imperativo judicial. El Ayuntamiento de Ciutadella ha anunciado que acatará la resolución que obliga a restablecer temporalmente la situación anterior a la peatonalización del verano de 2025, aunque mantiene su discrepancia con la decisión de los tribunales y defiende el proyecto de recuperar este espacio para las personas.
La batalla, sin embargo, no termina con la reapertura de Es Born. La cuestión de fondo sigue pendiente de resolución definitiva y el Ayuntamiento mantiene abierta la vía del recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Mientras tanto, hay otra pieza que puede resultar determinante para el futuro de la plaza: el Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Ciutadella (PMUS).
El PMUS se encuentra todavía en aprobación inicial, después de haber sido aprobado inicialmente en septiembre de 2024, y su tramitación sigue pendiente de culminar. El retraso no es menor. El mismo instrumento de planificación que debería definir buena parte de la política de movilidad del municipio lleva casi dos años sin llegar a su aprobación definitiva.
Y, sin embargo, el PMUS ya contiene una respuesta muy concreta para Es Born.
Una propuesta específica para convertir es Born en zona peatonal
Dentro de sus propuestas, el documento incluye la denominada P3, «Conversión a zona peatonal de la plaza des Born». No se trata de una referencia genérica a la necesidad de ganar espacio para los peatones, sino de una actuación específica que plantea la pacificación de la plaza y su conversión en zona peatonal.
La propuesta parte de la consideración de Es Born como uno de los espacios centrales de Ciutadella, tanto por su conexión con la plaza des Pins, el puerto y el casco antiguo como por su valor urbano y monumental. El PMUS señala que la actual presencia del aparcamiento y el tráfico de agitación reducen las posibilidades de convertir la plaza en un espacio público de calidad para la estancia, los actos y la convivencia.
Por ello, plantea eliminar las plazas de área azul existentes en la plaza, limitar la circulación de vehículos y regular los accesos para garantizar el paso de residentes, servicios y distribución urbana de mercancías. También prevé mantener las plazas reservadas para personas con movilidad reducida y otros servicios necesarios en los alrededores de la plaza.
Los objetivos que fija el mismo Plan son también explícitos: mejorar la accesibilidad a los equipamientos, incrementar la seguridad de los desplazamientos a pie y en bicicleta, favorecer la conexión entre el casco antiguo y el puerto, reducir el tráfico asociado a la búsqueda de aparcamiento y recuperar un espacio público de calidad para los ciudadanos.
Lo más significativo, en el contexto actual, es que el mismo PMUS afirma que esta propuesta se alinea con el proyecto de recuperación de la plaza des Born para los peatones impulsado por el Ayuntamiento de Ciutadella, un proyecto que ya había sido sometido a un proceso de participación ciudadana.
Es decir, la planificación municipal ya contempla exactamente el modelo de plaza que ahora los tribunales han obligado a revertir provisionalmente.
El problema no es si el Ayuntamiento puede peatonalizar es Born, sino cómo lo tramitó
La cuestión es que el PMUS todavía no ha completado su tramitación.
Esto tiene una especial relevancia después de la resolución del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares que cuestionó la cobertura administrativa con la que se ejecutó la peatonalización. El tribunal no puso en duda que el Ayuntamiento tenga competencias en materia de regulación del tráfico y la movilidad urbana. El problema se situó en otro terreno: la inexistencia de un acto administrativo concreto y suficientemente identificado o de un expediente que culminara formalmente en la decisión de peatonalizar la plaza.
Esta distinción es esencial.
El debate judicial no ha sido, en esencia, si Ciutadella puede decidir que el Born sea un espacio para los peatones. Lo que ha quedado en cuestión es cómo se instrumentó administrativamente esta decisión.
Y es precisamente aquí donde los 22 empresarios que impugnaron la peatonalización han encontrado la brecha jurídica que les ha permitido obtener el favor cautelar de la justicia y forzar el retorno provisional de los vehículos.
Una falta de pulcritud suficiente en la tramitación administrativa ha acabado teniendo consecuencias sobre una decisión política y urbanística de mucho mayor alcance: la transformación de la plaza des Born en un espacio prioritario para los peatones.
La paradoja es que el propio Ayuntamiento dispone ya de un instrumento que describe esta transformación con considerable precisión, pero que aún no ha sido aprobado definitivamente.
El PMUS puede ser una pieza clave para rehacer el procedimiento
La tramitación del PMUS deberá continuar con la resolución de las alegaciones presentadas y con su aprobación definitiva. Tanto la estimación o desestimación de las alegaciones como la aprobación definitiva del Plan corresponden al Pleno del Ayuntamiento de Ciutadella. Por tanto, culminar este proceso es también una decisión que depende del propio consistorio.
Y aquí aparece una posible vía para rehacer el camino.
Una vez aprobado definitivamente el PMUS, el Ayuntamiento deberá ejecutar las disposiciones administrativas necesarias para materializar las determinaciones del Plan. La diferencia respecto al procedimiento seguido en 2025 sería sustancial: la peatonalización del Born ya no descansaría únicamente sobre decisiones materiales de regulación del tráfico, sino que podría ejecutarse a partir de un instrumento de planificación de movilidad definitivamente aprobado que incorpora de manera expresa la conversión de la plaza en zona peatonal.
Esto no significa que la aprobación definitiva del PMUS, por sí sola, resuelva automáticamente todas las exigencias jurídicas señaladas por los tribunales. La planificación y la ejecución son cuestiones diferentes. Lo que sí haría es proporcionar una cobertura de planificación mucho más sólida, que después tendría que ir acompañada de todos los actos administrativos concretos necesarios para ejecutarla.
En otras palabras, el Ayuntamiento tendría la oportunidad de hacer ahora lo que no hizo con suficiente precisión en el primer procedimiento: dejar perfectamente identificada la decisión, tramitarla mediante los instrumentos correspondientes, justificarla técnicamente y adoptar los actos administrativos necesarios para que no quede ningún vacío formal susceptible de ser utilizado nuevamente en los tribunales.
Los coches vuelven, pero el proyecto de ciudad continúa
La situación actual tiene, por tanto, una cierta ironía. El mismo Plan de Movilidad que el Ayuntamiento todavía tiene pendiente de aprobar ya dibuja una plaza des Born sin coches. El proyecto de peatonalización no ha desaparecido de la planificación municipal; lo que ha fallado es la manera de llegar a ello administrativamente.
La resolución judicial ha puesto de manifiesto esta debilidad. Y los 22 recurrentes la han aprovechado.
Ahora corresponde al consistorio decidir si aquella brecha se mantiene abierta o si aprovecha el retorno temporal de los vehículos para reconstruir el procedimiento con todas las garantías. Si culmina la tramitación del PMUS, resuelve las alegaciones, aprueba definitivamente el Plan y ejecuta después las actuaciones administrativas necesarias, podrá volver a plantear la recuperación del Born para los peatones con una cobertura jurídica y administrativa mucho más robusta.
Los coches volverán ahora a es Born por imperativo judicial. Pero el futuro de la plaza no está necesariamente decidido. La misma planificación municipal que ha quedado parada durante casi dos años continúa señalando el mismo camino: eliminar el aparcamiento, pacificar la circulación y recuperar el Born como un espacio público para las personas.
La diferencia es que, esta vez, el reto no será solo tener la razón sobre el modelo de ciudad. Será hacerlo con todos los papeles sobre la mesa.

