La calle Ciutat de Cursi, paralela a la avenida Josep Mascaró Pasarius, podría experimentar durante los próximos años una de las transformaciones urbanas más profundas que se han planteado recientemente en Ciutadella. El Ayuntamiento impulsa un proyecto de cerca de 300.000 euros que pretende convertir este eje, hoy dominado por el asfalto, el tráfico y las altas temperaturas, en un gran corredor verde urbano pensado para combatir el efecto isla de calor y generar nuevos espacios de sombra en una de las zonas más expuestas de la ciudad.
El proyecto, actualmente en exposición pública tras su aprobación inicial, fija el 20 de mayo como fecha límite para la presentación de alegaciones antes de continuar su tramitación administrativa.
Una de las grandes islas de calor de Ciutadella
La memoria técnica describe el ámbito de Ciutat de Cursi y la avenida Josep Mascaró Pasarius como un ejemplo de urbanismo desarrollado sin criterios de adaptación climática, con fachadas orientadas al sur, escasa vegetación y una elevada presencia de superficies duras que acumulan calor durante todo el día.
Las medidas termográficas incorporadas al proyecto ofrecen datos especialmente llamativos. Durante los controles realizados en agosto de 2024 se registraron temperaturas de hasta 48 grados en fachadas residenciales, 56,7 grados sobre el asfalto y 59,6 grados en las aceras.
La situación afecta especialmente a las viviendas de la zona, los locales comerciales y también a las guarderías Roser Gener y Francesc de Borja Moll, situadas en este entorno urbano fuertemente expuesto a la insolación.
81 árboles nuevos y una transformación progresiva del paisaje urbano
El proyecto plantea sembrar un total de 81 árboles distribuidos entre la gran mediana central, las aceras, las esquinas y una zona verde adyacente.
Las especies seleccionadas incluyen almez, Grevillea robusta, Gleditsia triacanthos, paulownias, moreras sin fruto, fresnos o Pistacia chinensis, entre otras variedades escogidas por su resistencia a la sequía y su capacidad de generar grandes copas de sombra.
Uno de los objetivos es que los árboles acaben creando una cobertura vegetal continua sobre buena parte de la calle. La larga mediana central entre Ciutat de Cursi y la avenida Josep Mascaró Pasarius será completamente reformulada y pasará de una franja dominada por setos y superficies duras a un corredor verde con arbolado, vegetación arbustiva mediterránea y sistemas de captación natural de agua de lluvia.
Ahora bien, la misma documentación técnica admite que esta transformación será lenta. Los técnicos estiman que algunos de los nuevos árboles podrían empezar a generar sombras significativas en unos cuatro o cinco años, mientras que la volumetría definitiva del nuevo corredor verde no llegaría hasta aproximadamente una década después de la plantación.
Los actuales ficus continuarán, de momento
Uno de los aspectos más sensibles del proyecto es el futuro de los actuales ficus situados frente a los edificios de Ciutat de Cursi.
La memoria técnica considera que estos árboles fueron plantados demasiado cerca de las fachadas, hecho que obliga a podas constantes e impide que desarrollen correctamente su copa. También se considera que los actuales alcorques dificultan la accesibilidad de los peatones.
Inicialmente estaba prevista la retirada de los ficus, pero la versión actualizada del proyecto opta finalmente por conservarlos temporalmente hasta que el nuevo arbolado alcance un tamaño suficiente para sustituir su función de sombra.
Chaflanes verdes y más espacio para los peatones
La intervención no se limitará a la mediana central.
El proyecto también contempla actuar sobre diversas esquinas de la calle Ciutat de Cursi, hoy prácticamente desprovistas de vegetación y muy expuestas al sol.
La propuesta incluye nuevos alcorques, árboles de gran porte, vegetación arbustiva y reordenación de elementos de mobiliario urbano con el objetivo de reducir la temperatura, crear barreras visuales y acústicas respecto al tráfico y mejorar la percepción de confort de los peatones.
También se prevé ampliar y reformular algunos alcorques situados frente a la guardería Roser Gener para facilitar el crecimiento de los árboles y mejorar la accesibilidad de la acera.
El primer SUDS de Menorca
Uno de los elementos más innovadores de la actuación será la construcción de un Sistema Urbano de Drenaje Sostenible (SUDS), una infraestructura todavía inédita en Menorca según recoge el propio proyecto.
Este sistema permitirá infiltrar el agua de lluvia en el subsuelo en lugar de enviarla directamente a la red de pluviales, favoreciendo la humedad natural del terreno y reduciendo la escorrentía durante episodios de lluvias intensas.
Inicialmente la infraestructura debía tener una capacidad superior, pero la construcción reciente de una parada de autobús obligó a reducir sus dimensiones previstas.
Los técnicos remarcan el carácter experimental y demostrativo de la iniciativa, ya que este tipo de sistemas son habituales en muchas ciudades europeas pero todavía poco implantados en entornos mediterráneos como Baleares.
Una nueva imagen para una de las principales entradas de Ciudadela
Más allá de la función climática, el proyecto también plantea una transformación estética profunda de uno de los principales ejes de entrada y salida de Ciutadella.
La documentación técnica defiende que el objetivo final es sustituir progresivamente la imagen actual de calor, asfalto y exposición solar por un espacio urbano más habitable, con sombra, vegetación y mejor confort térmico.
Si la tramitación continúa su curso y el proyecto acaba ejecutándose dentro de los plazos previstos, las obras deberían estar finalizadas antes de septiembre de 2026. La imagen definitiva del futuro corredor verde, sin embargo, no empezará a apreciarse plenamente hasta años después, a medida que el nuevo arbolado vaya alcanzando su desarrollo adulto.

