La moratoria aprobada por el Ayuntamiento de Mahón para suspender durante un año las nuevas licencias de piscinas ha reabierto un debate que, en Ciutadella, hace tiempo que planea sobre la mesa: hasta qué punto es sostenible seguir aumentando el número de piscinas en un municipio con recursos hídricos limitados y en un contexto de sequía cada vez más estructural.
La decisión de Mahón como detonante del debate
El pleno de Mahón ha acordado una moratoria temporal para nuevas piscinas que, según explicó el consistorio, afecta actualmente a una decena de expedientes. A pesar de su impacto inmediato limitado, la decisión tiene una lectura política clara: por primera vez un ayuntamiento de Menorca frena explícitamente la concesión de nuevas piscinas para poder revisar criterios y valorar su impacto sobre el consumo de agua.
La pregunta que se abre, sin embargo, no es solo qué hará Mahón a partir de ahora, sino qué ocurre en municipios como Ciutadella, que concentran una parte muy significativa del parque de piscinas de la isla.
Ciutadella: muchas piscinas y un marco que ya prevé límites
Según los datos de la Dirección General del Catastro, en Ciutadella hay actualmente 3.020 piscinas registradas, la cifra más alta de Menorca en términos absolutos. En el año 2020, el número se situaba alrededor de las 2.700, hecho que indica un incremento de unas 300 piscinas en solo cinco años.
Con una población de 32.431 habitantes, según el padrón oficial, Ciutadella presenta una ratio de 93 piscinas por cada 1.000 habitantes. A pesar de no ser el municipio con la proporción más elevada, la magnitud del número absoluto convierte a Ciutadella en una pieza clave del debate insular.
A diferencia de otros municipios, Ciutadella ya dispone de un instrumento que permite intervenir sobre esta realidad. El Plan de Gestión Sostenible del Agua (PGSA), aprobado por el pleno municipal, establece que el planeamiento urbanístico o la ordenanza municipal de ahorro de agua pueden incorporar medidas específicas para limitar la construcción de nuevas piscinas y restringir el uso de agua potable para su llenado.
Qué dice exactamente el Plan del Agua de Ciutadella
El PGSA no habla en términos genéricos. El documento prohíbe el vaciado total de piscinas públicas y privadas, excepto por motivos sanitarios o de reparación, y establece que los vaciados parciales deben ser los mínimos imprescindibles, evitando su vertido a la red de alcantarillado.
El plan identifica explícitamente las piscinas como un elemento relevante dentro de los grandes consumos domésticos y turísticos y abre la puerta a limitar su proliferación como medida de gestión de la demanda. Es un marco normativo que, sin decretar una moratoria, permite hacerlo si la situación hídrica lo exige.
De Ciutadella al conjunto de Menorca
El caso de Ciutadella no es una excepción. Los datos del Catastro indican que Menorca acumula 10.506 piscinas, de las cuales solo 38 son cubiertas. El 99,6 % son piscinas al aire libre. Municipios como Sant Lluís llegan a ratios próximas a las 300 piscinas por cada 1.000 habitantes, mientras que Es Mercadal y Alaior también superan ampliamente el centenar.
Estas cifras sitúan a Menorca entre los territorios con más piscinas por habitante del Estado, un hecho que resulta paradójico en una isla rodeada de mar pero con recursos de agua dulce muy limitados y sometidos a una fuerte presión estacional.
Un debate que va más allá de las piscinas
La moratoria de Mahón y el marco previsto por el PGSA de Ciutadella apuntan hacia una misma cuestión de fondo: el modelo urbanístico y residencial que se ha ido consolidando en la isla. Las piscinas no son solo un elemento recreativo, sino un indicador de un tipo de crecimiento con impacto directo sobre el consumo de agua.
Con datos oficiales del Catastro, el padrón municipal y documentos técnicos aprobados por los ayuntamientos, el debate ya no es teórico. La pregunta que se abre ahora es si Ciutadella, como municipio con más piscinas de Menorca, dará el paso de pasar del marco previsto a medidas concretas.

