Sant Joan no es magia. Es una de las operaciones logísticas más grandes que asume anualmente el Ayuntamiento de Ciutadella. Y ahora, por primera vez con detalle, el consistorio ha puesto cifras a todo aquello que normalmente queda detrás de la 'qualcada', los caballos y la fiesta.
La conclusión es contundente: hacer posible Sant Joan cuesta más de un millón de euros anuales e implica siete meses de preparación, decenas de contratos externos y hasta 420 personas trabajando simultáneamente durante los días grandes.
La información se ha hecho pública a través de un nuevo Espacio de Ciudadanía impulsado por el Ayuntamiento con el objetivo de explicar la dimensión económica y organizativa de la fiesta más emblemática de Ciutadella.
31 euros por habitante de Ciutadella
Puesto en perspectiva, el gasto permite una lectura muy clara: cada ciudadano de Ciutadella aporta de media más de 30 euros anuales para mantener Sant Joan.
La cifra sale de dividir el coste global estimado de la fiesta entre la población actual del municipio. Y ayuda a entender la magnitud de un dispositivo que a menudo solo se percibe durante dos días de junio pero que, en realidad, moviliza recursos públicos prácticamente todo el año.
Hacer posible Sant Joan cuesta más a cada ciudadano de Ciutadella que los sueldos políticos municipales.
Como comparativa, los salarios políticos del Ayuntamiento representan aproximadamente unos 18,5 euros anuales por habitante, mientras que el coste de los grupos políticos municipales equivale a unos 2,2 euros por ciudadano.
La lectura no busca cuestionar la fiesta, sino contextualizar su peso real dentro de la estructura municipal. Porque Sant Joan es tradición, identidad e impacto económico, pero también una enorme maquinaria administrativa y técnica.
Siete meses preparando dos días
Según detalla el consistorio, la preparación de Sant Joan se extiende durante siete meses e implica de manera continuada a personal de Cultura y Fiestas, administración municipal y Policía Local, especialmente en todo aquello relacionado con el cumplimiento del Plan Director.
Pero a medida que se acerca junio, el dispositivo crece exponencialmente. Entre uno y tres meses antes de la fiesta entran en escena brigadas municipales, electricistas, refuerzos policiales, equipos de señalización viaria y personal de comunicación.
La fiesta también moviliza otros servicios municipales menos visibles. Educación participa con actividades escolares vinculadas al lugar del 'caixer pagès'; Cultura y el Museo Municipal organizan talleres e iniciativas divulgativas; y Servicios Sociales colabora en diferentes espacios y actividades relacionadas con Sant Joan.
Seguridad, ambulancias y horas extras
El gasto extraordinario vinculado directamente a Sant Joan asciende este año a 757.067 euros. La parte más importante corresponde a contratos mayores y menores relacionados con servicios esenciales, que suman cerca de 605.000 euros.
Entre los principales contratos destaca la seguridad privada, con un gasto de 161.344 euros. El servicio extrahospitalario asciende hasta los 69.912 euros, mientras que los seguros para 'caixers' y caballeros llegan a los 18.000 euros.
También aparecen partidas destinadas a iluminación de calles, sonorización, pantallas, infraestructuras, sanitarios portátiles, alquiler de vehículos, generadores, atención veterinaria o impresión de material informativo.
Solo en horas extras y complementos salariales del personal municipal, la fiesta genera un gasto adicional de más de 136.000 euros.
Sant Joan moviliza más recursos humanos que muchos dispositivos públicos anuales completos.
Hasta 420 personas movilizadas
Los datos también permiten dimensionar el impacto humano del dispositivo. Durante la fase de preparación trabajan en él aproximadamente 40 personas de manera directa.
Durante los días centrales de la fiesta, sin embargo, la cifra se dispara hasta las 420 personas trabajando simultáneamente en diferentes puntos y servicios vinculados a Sant Joan.
Policías, brigadas, personal sanitario, seguridad privada, voluntariado, comunicación, montadores, electricistas, servicios técnicos y operarios forman parte de una estructura que convierte a Sant Joan en uno de los principales retos organizativos que afronta anualmente el Ayuntamiento de Ciutadella.
La cara invisible de Sant Joan
La ciudadanía ve los caballos, la música, los juegos del Pla o la fiesta en las calles. Pero detrás de esta imagen hay cientos de personas coordinando cortes de calles, emergencias, acreditaciones, seguridad, comunicación, permisos, limpieza, transporte, mantenimiento o asistencia sanitaria.
Es la cara menos visible de Sant Joan. La que casi nunca aparece en las fotografías, pero que resulta imprescindible para que la fiesta funcione.
Y es precisamente esta estructura —compleja, costosa y sostenida durante meses— la que ahora el Ayuntamiento ha querido exponer públicamente con una pregunta tan simple como reveladora: ¿qué vale realmente Sant Joan?

