Roser Lilith debuta discográficamente con “No t’acabis mai”, primera pieza de su EP de cuatro canciones, un proyecto que marca el inicio de una etapa artística construida desde la poesía y la experimentación sonora.
Publicado el viernes 6 de febrero, el sencillo funciona como carta de presentación de un trabajo que verá la luz a lo largo de este primer cuatrimestre de 2026. No es un lanzamiento improvisado, sino el resultado de un proceso de maduración personal y creativa.
Una base urbana con mirada propia
“No t’acabis mai” parte de un beat de reguetón que marca el ritmo, pero evita quedar encasillada. La pieza combina esta base con melodías pop de aroma íntimo y una producción electrónica que trabaja las texturas: chops vocales, capas atmosféricas y un uso medido del vocoder como recurso expresivo.
La producción de Apodots construye un espacio sonoro coherente con el relato emocional de la canción. El resultado es una tensión entre fragilidad y pulsión rítmica que oscila entre la confesión y una energía contenida.
Cuatro canciones, una misma búsqueda
El EP de debut constará de cuatro temas conectados por una misma atmósfera conceptual. El hilo conductor es la evolución de la idea del amor a lo largo del tiempo, desde la ingenuidad inicial hasta una mirada más consciente y vulnerable.
La pregunta “¿quién soy como artista?” atraviesa el proyecto. Más que seguir una tendencia, Roser Lilith delimita un espacio propio dentro de la escena urbana y pop actual, con una impronta claramente poética.
Del silencio a la decisión
Después de años en los que los miedos la alejaron de la música, esta ciudadelana asume ahora su voz con determinación. La interpretación apuesta por la contención y refuerza una lírica que mantiene la introspección como eje central.
Con “No t’acabis mai”, Roser Lilith establece las coordenadas de un proyecto que combina sensibilidad y riesgo medido. La nueva escena local incorpora así una propuesta con voluntad de identidad propia.

