Ciutadella ha situado este año la figura de Joan F. López Casasnovas en el centro de la celebración de Sant Jordi, convirtiendo la Fiesta del Libro en un espacio de reconocimiento, memoria y proyección de su legado cultural.
La biblioteca y la escena: doble homenaje
El programa de este 2026 pivota sobre dos actos clave que refuerzan el papel del autor dentro del panorama cultural menorquín. Por un lado, la Biblioteca Pública adopta oficialmente el nombre de Joan F. López Casasnovas, en un gesto institucional que consolida su figura como referente intelectual y cívico.
Por otro, el espectáculo literario dedicado a su obra poética traslada este reconocimiento al ámbito creativo, con una propuesta escénica que revisita sus textos desde una mirada contemporánea y colectiva.
“Sant Jordi no solo celebra los libros: pone en valor las voces que han construido la identidad cultural de la isla.”
Una obra rescatada de la dispersión
Este homenaje coincide con la publicación de la obra poética de López Casasnovas, una edición que supone mucho más que una recopilación: es, en palabras de su prólogo, un acto de justicia hacia un autor de una valía extraordinaria que durante años mantuvo una presencia discreta dentro del panorama literario.
Su producción, hasta ahora dispersa en revistas, ediciones de poco alcance e incluso autoediciones, dibuja un universo que oscila entre la mirada íntima y la lectura social y política de su tiempo. En ella conviven la celebración de Sant Joan, el paso del tiempo o la reflexión sobre lo trascendente, configurando una voz literaria rica y profundamente arraigada.
El volumen, fruto de una tarea de recopilación exhaustiva a cargo de Pere Gomila y Francesc Florit i Nin, recupera también textos firmados bajo el pseudónimo de Pere Xerxa y permite, por primera vez, tener una visión completa de su obra.
“La publicación de su obra no solo preserva un legado: lo sitúa, definitivamente, en el lugar que le corresponde dentro de la cultura contemporánea menorquina.”
Palabra, música y comunidad
Este doble eje —institucional y editorial— da coherencia a una programación que entiende la literatura como un hecho vivo. La música, la lectura en voz alta y la interpretación escénica se convierten en herramientas para acercar la obra de López Casasnovas a nuevos públicos.
Al mismo tiempo, la plaza des Born se consolida como centro de la fiesta, con actividades que implican a centros educativos, creadores locales y agentes culturales, reforzando el carácter participativo de Sant Jordi.
Una programación que se abre a todos los públicos
Más allá del eje central, el programa se despliega con propuestas diversas que abarcan diferentes edades e intereses. Desde actividades escolares y encuentros literarios hasta cuentacuentos, conferencias e iniciativas vinculadas al fomento de la lectura crítica.
También tienen cabida proyectos como el Concurso de Bibliotráilers, que conecta el mundo audiovisual con la literatura, así como espectáculos y actuaciones que amplían el formato tradicional de la fiesta.
Sant Jordi como espacio de continuidad cultural
Con este planteamiento, Ciutadella transforma Sant Jordi en algo más que una cita puntual: lo convierte en un espacio de continuidad cultural, donde la memoria literaria dialoga con la creación contemporánea.
Hasta el 26 de abril, la ciudad no solo celebra el libro, sino que reivindica el papel de sus autores y la capacidad de la cultura para construir comunidad.

