Ports IB proyecta una instalación de 68.250 euros para uso exclusivo de los usuarios de los amarres en el plan de 5,3 millones ya rechazado por el Pleno de Ciutadella, mientras ignora la petición formal de un ascensor público en Sa Quintana.
El contenido del «Proyecto Básico de Adecuación e Instalación de Marina Seca en la Dársena de Cala en Busquets», impulsado por Ports de les Illes Balears (Ports IB), ha salido a la luz. Se trata del mismo proyecto de 5,3 millones de euros (5.318.732 € según el presupuesto base de licitación) que el Pleno del Ayuntamiento de Ciutadella ya ha rechazado, instando al Gobierno balear a desistir del mismo.
El análisis del documento, fechado en mayo de 2025, revela un detalle que subraya el choque de prioridades entre el ente autonómico y el municipio: el proyecto incluye una partida de 68.250 euros destinada a un «ascensor panorámico». Esta instalación, lejos de ser una solución para la movilidad pública, está diseñada para el uso privativo de los clientes de la nueva infraestructura portuaria.
Este elevador contrasta directamente con la petición formal que el propio Ayuntamiento de Ciutadella acordó el pasado 15 de abril de 2025: solicitar a Ports IB la instalación de un ascensor público para conectar el Puerto Antiguo con el aparcamiento de Sa Quintana, una demanda histórica para «garantizar la accesibilidad de todas las personas». Mientras esta petición ciudadana sigue sin respuesta, Ports IB proyectaba un elevador de cristal para los usuarios de los amarres.
Un proyecto rechazado por completo
El Ayuntamiento de Ciutadella ya se ha posicionado firmemente «en contra de cualquier proyecto de marina seca en Cala en Busquets», tal como aprobó en una propuesta de Alcaldía en el Pleno municipal. El consistorio ha lamentado la «deslealtad» del Partido Popular, que, a pesar de apoyar esta negativa en Ciutadella, votó en contra de detener el proyecto en el Parlamento balear.
A pesar del rechazo municipal, el equipo de gobierno local se reafirma en su negativa y critica que el ente autonómico estudie una infraestructura para 120 embarcaciones —casi duplicando los 116 puntos de atraque actuales— sin transparencia ni diagnóstico real de las necesidades locales.
La transformación de Cala en Busquets
El proyecto que Ports IB mantiene sobre la mesa, y que ha sido redactado por Garau Ingenieros, tiene como objetivo paliar la «desbordada» capacidad de amarres de la dársena. Para ello, plantea una obra de gran envergadura con un plazo de ejecución de 10 meses.
La actuación más contundente sería la excavación de un talud de roca de más de 10 metros de altura, con un volumen total de 7.452 m³. En el espacio ganado, se instalaría una marina seca de 120 metros de longitud y tres pisos de altura, con capacidad para 120 embarcaciones de menos de 8 metros.
Para coronar la estructura, el proyecto contempla un «paseo mirador» de 840 m² sobre la cubierta de la marina seca, que sería arbolado con pinos para «obtener una superficie natural mayor a la existente antes de las obras». Además, se construiría un nuevo muelle para las maniobras del forklift (la carretilla elevadora de embarcaciones) y se instalaría un nuevo pantalán flotante.
El ascensor privado
La instalación más singular es el elevador. La memoria lo describe como un «ascensor panorámico» necesario «para poder conectar el muelle con el nivel superior del mirador». Su uso, según el documento, sería para los «usuarios del nuevo muelle, como los usuarios del pantalán 1, además del personal de servicio».
El diseño previsto es con «estructura de metal y cerramientos de vidrio». Irónicamente, el proyecto dedica un anexo entero (Anejo Nº3) a justificar cómo este ascensor privado cumple con la Ley de Accesibilidad 8/2017 y la norma UNE EN 81-70:2004 para personas con discapacidad.
Mientras tanto, la solicitud municipal para el ascensor público de Sa Quintana se basa en el mismo imperativo de accesibilidad, ya que, según el informe técnico municipal, una rampa alternativa para cumplir la ley en este punto sería inviable, requiriendo más de 230 metros de longitud.
El Ayuntamiento tiene la llave
A pesar de la insistencia de Ports IB, el proyecto de la marina seca tiene un obstáculo administrativo insalvable sin el visto bueno municipal. El propio proyecto básico reconoce que la actuación invade suelo que no es de titularidad portuaria.
El documento especifica que «una parte del ámbito de actuación previsto en este proyecto se encuentra sobre terrenos de titularidad municipal». Por tanto, la memoria concluye: «Para la ejecución del presente proyecto será necesaria la correspondiente cesión o autorización administrativa por parte del Ayuntamiento de Ciutadella».
Esta condición otorga al Ayuntamiento, que ya ha votado en contra de la iniciativa, la potestad final para frenar un proyecto que ha generado el rechazo unánime de Ciutadella.

