Historias que curan: cuentos que son medicina para los mayores

Sandra Pulido
3 min de lectura

Hace algunas semanas se llevó a cabo una iniciativa tan bonita como necesaria en Ciutadella. Bajo el nombre de “Actividades extramuros”, la biblioteca municipal salió de sus paredes para llevar historias a quienes más lo agradecen: nuestros mayores. De la mano de Raquel de Manuel, se compartieron álbumes ilustrados con los residentes del geriátrico, demostrando que la magia de la narración no entiende de edades.

Sí, sí, puede sonar extraño. Quizás alguien piense que los álbumes ilustrados son solo para niños, pero nada más lejos de la realidad. Este género es una poderosa herramienta de comunicación y estimulación cognitiva, capaz de cautivar desde los más pequeños hasta los más grandes.

La combinación de imagen y texto no solo facilita la comprensión, sino que también activa la memoria, refuerza el lenguaje y fomenta la atención.

El denominador común es la narración gráfica, que tiene un fuerte componente comunicativo y contribuye a estimular diferentes funciones cognitivas. Pero lo que hace realmente especial a esta iniciativa es su impacto emocional y social.

Los cuentos despiertan recuerdos, generan conversaciones y provocan sonrisas. En un entorno donde la soledad puede ser una realidad, compartir historias se convierte en una ventana a otros mundos, en un hilo de conexión con el pasado y con los demás.

Es por eso que recibir estas iniciativas en la edad adulta tiene beneficios que van más allá de la memoria, el lenguaje y la atención. También ayudan a evocar recuerdos, favorecen la comunicación y generan emociones positivas, creando espacios de bienestar afectivo.

Esta estimulación contribuye a la conexión social y al intercambio, y diferentes estudios han demostrado que todo esto tiene un impacto positivo tanto en la salud mental como física.

Desde una perspectiva logopédica, este tipo de actividades son esenciales. Siempre pensamos en la importancia de la prevención y la terapia en niños, pero la logopedia no tiene edad.

Trabajar el lenguaje y la comunicación en la tercera edad no solo ayuda a mantener las funciones cognitivas, sino que también mejora la calidad de vida y el bienestar emocional.

Es fundamental continuar impulsando este tipo de iniciativas dentro y fuera de los geriátricos, dentro y fuera de las casas. Ayudar a nuestros mayores es, en el fondo, ayudarnos a nosotros mismos.

Porque las historias no solo se cuentan, también se viven.

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Sergio Servera nació en Ciutadella en el año 1979. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia. Ha sido concejal durante ocho años en el gobierno municipal de Ciutadella con Gent x Ciutadella, agrupación de la cual fue uno de los principales impulsores.
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Arqueólogo de profesión, apasionado de la palabra escrita, cultivador intermitente de la poesía, inicio hoy esta primera colaboración en un medio digital, bajo el título genérico de VERSOS EN TONO MENOR, que estará presente aquí cada semana. Espero que sean del gusto de los lectores. Ciutadella, mayo de 2025
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Mike Sierra se instaló en Menorca en el año 2024. Formador digital y experto en Inteligencia Artificial, ha ejercido también el periodismo durante las últimas décadas en distintos lugares de América Latina.
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Ainoa Pons nació en Barcelona y tiene raíces menorquinas por parte de su abuelo. Su formación principal está vinculada al sector audiovisual. Su trayectoria profesional combina la producción de rodajes y eventos culturales, la enseñanza de danza en Menorca y en diversas escuelas de swing de la península desde una mirada antirracista, y la comunicación aplicada al mundo de la empresa. También ha realizado formaciones en educación sexual y está certificada en Programación Neurolingüística (PNL). Actualmente se dedica, entre otras cosas, a investigar y leer sobre feminismos y el colectivo LGTBIQ+.
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Fotógrafo. Nació en Bilbao. En 1992 se trasladó a Barcelona, donde se dedicó a la fotografía de moda. Cursó un grado de maquillaje en la escuela Cazcarra y amplió estudios con el fotógrafo Joaquín Montaner. Al mismo tiempo, continuaba con sus fotografías de calle, por las cuales es conocido. En 2015 se instaló definitivamente en Menorca, alternando su gran pasión, la fotografía de calle, con el cuidado de personas mayores.
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