Después de escribir y publicar artículos sobre la Casa de Hierro y la Casa Cabrisas y sus propietarios, todavía me sorprende escuchar y leer que la casa donde Jeroni Cabrisas vivió y que amplió y modificó en Ciudadela fue la Casa de Hierro. Evidentemente, no fue así, pero, entre los dos propietarios, tenemos algunos elementos en común. Ambos eran emigrantes retornados que cumplieron con el rol social de los indianos que volvían a España después de hacer una pequeña o gran fortuna. Todo depende.
No entraré a hablar de este grupo social que jugó un papel determinante en muchos aspectos de la vida política y social española. Su estudio a escala local nos lleva al rol del político local, pero, como sabemos, en el siglo XIX para ser un ciudadano elegible debías tener ciertas capacidades que pasaban por las propiedades o las capacidades intelectuales.
Jeroni y Llorenç: dos personajes diferentes
Vamos, pues, a hablar de Jeroni y Llorenç. Como hemos dicho, no tienen nada que ver, salvo el apellido y la condición de ser considerados los "americanos", aquel grupo que rompió con la idea del inmovilismo social y de compartir la escena política con la nobleza más rancia. Jeroni emigró a Cuba en la década de 1830 y Llorenç, treinta años más tarde.
El primero trabajó en el sector de la peletería, la consignación de mercancías y letras de cambio, y el segundo invirtió también en letras, acciones de compañías de transporte, patrimonio inmobiliario y una fábrica de jabón adquirida en 1870 en subasta pública. Ambos vivieron en La Habana y en épocas totalmente diferentes volvieron a Ciudadela.
La Casa Cabrisas: transformaciones y uso
La que podemos considerar Casa Cabrisas en la calle de Artrutx es un edificio que ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia, ya que, de hecho, este casal se construyó entre 1860 y 1863 a partir de la compra de tres casas y su posterior reforma. Dos de ellas se situaban en la calle de Artrutx y una tercera en la calle de Castell Rupit. Todo ello cumplía la finalidad de casa de señor, para un hombre que, desde que puso un pie en Ciudadela, allá por 1857, se dedicó a prestar dinero y a la compra de propiedades.
La falta de bancos hacía que la gente buscase los préstamos privados y, evidentemente, los retornados traían dinero fresco que requería inversiones. Carlos Salord (2019) en su libro busca en la fecha real de retorno de Jeroni el inicio efectivo de la industria zapatera de exportación en Menorca y dedica un tiempo a analizar los padrones de la ciudad. Pero, como he escrito en el libro de los Industriales, Peleteros y Zapateros (2023), este hecho es anecdótico porque la manufactura llevaba décadas exportando calzado a ultramar.
Por otra parte, a Jeroni lo consideramos un hombre tan inquieto como su hermano Antoni, por el hecho de que viajaba a México, Estados Unidos y España. Así pues, ¿por qué decimos que 1857 es la fecha en que se estableció de forma definitiva en Menorca? El documento clave, en este caso, son las actas notariales que refieren la cédula de empadronamiento.
Jeroni Cabrisas i Caymaris: un hijo ilustre olvidado
Cuando Jeroni muere en octubre de 1904, la casa queda deshabitada, hasta que en 1905 aparece la familia de Josep Roca Lluch y su esposa Esperança Gorrias Sureda, que conviven con el resto de la familia.
No estuvieron mucho tiempo hasta que el ayudante de marina y capitán de puerto, Vicent Roig, se traslada con su familia. Según el padrón de 1908, convive con su mujer, hijos y la familia política. Vicent destacó por la persecución del contrabando en la costa de Ciudadela, siendo testigo contra algunos marineros.
Después de su muerte, en noviembre de 1911, otra vez la casa quedó deshabitada. Pasaron los Bonet Oleo, después el vicecónsul francés Miquel Mir Gener y el zapatero Cristòfol Moll. En 1923 se instaló el matrimonio Hernández Arguimbau, siendo estos los últimos propietarios.
La figura de Pere Hernández
Aquí, pues, tuvo su despacho el doctor Pere Hernández, y así lo reconoce el Ayuntamiento de Ciudadela en una placa de plástico donde podemos leer la razón del homenaje. En cambio, se omite la figura del hijo ilustre, Jeroni Cabrisas i Caymaris.
Pere Hernández, amante de la cultura, había sido alcalde de la II República y, como político, tuvo que torear una época difícil. Destacó como médico de los pobres y de los obreros, así como por una política cultural que nos dejó como enseña la primera escuela pública en Ciudadela, la Escuela des Born.
El otro personaje: Llorenç Cabrisas, el indiano enriquecido
Llorenç Cabrisas era un indiano enriquecido en La Habana con el negocio de la consignación de mercancías, inversiones inmobiliarias y transporte, así como con los jabones. En 1870 adquirió en subasta pública la fábrica de jabones La Estrella, hasta entonces propiedad de un infidente.
A diferencia de Jeroni y Antoni Cabrisas Caymaris, que tenían amistades en los grupos independentistas cubanos, Llorenç era más españolista, hecho que le benefició en los círculos económicos en plena guerra larga.
La construcción de la Casa de Hierro
Construyó la casa más pomposa de la época con un destacado porche con columnata de hierro, elemento novedoso en la arquitectura de Ciutadella. Este recurso se repitió posteriormente en el puente del puerto y en la Plaça des Peix.
La Casa de Hierro fue obra de Josep Moll, 'en Mollet', y seguía el estilo colonial, pero con un elemento innovador: el hierro, que resolvía la columnata de una grada con vistas excepcionales al paseo del Born.
Un legado que se desvanece
Carlos Salord (2019) refiere el tren de vida que llevaba Llorenç Cabrisas, propio de un grupo social que se relacionaba con la nobleza. Ofrecía fiestas, alojaba a personalidades y fue mecenas de la cultura, con una biblioteca que llamaba la atención de sus coetáneos.
Tras su muerte, la casa pasó a su hija Isabel y posteriormente se convirtió en residencia de alquiler y sede de entidades patronales, perdiendo progresivamente su esencia.
De la República a la Falange
En julio de 1933, la Unión de Derechas de Ciutadella adquirió el edificio. Con el estallido de la guerra fue incautada por las autoridades republicanas y en 1939 pasó a ser la sede de la Falange.
La transformación de la Casa de Hierro
En 1954, Correos y Telégrafos adquirió la propiedad y en 1963 se inauguró un edificio nuevo, sobrio y anodino, de estilo franquista, coronado por el águila imperial.
Dos casas, dos historias
Ponemos punto final a las dos casas Cabrisas de Ciutadella. La primera, la de la calle de Artrutx, vinculada a un hijo ilustre y a la industrialización; la segunda, símbolo del indiano enriquecido que exhibió su fortuna. Ambos contribuyeron, cada uno a su manera, al carácter de la Ciutadella contemporánea.

