El Museo de Ciutadella, en el edificio de Can Saura, acoge a partir de este sábado 20 de diciembre una exposición dedicada a Marino Benejam, una figura fundamental de la cultura popular del siglo XX. La muestra, titulada «Retrato de un genio discreto», se enmarca dentro de los actos del Año Marino Benejam y se podrá visitar hasta el 28 de febrero de 2026.
Lejos del simple homenaje nostálgico, la exposición propone una lectura pausada y contextualizada de un autor que supo explicar su tiempo con una combinación poco habitual de finura artística, ironía y compromiso con la realidad cotidiana. Benejam no fue un creador ruidoso ni provocador; su fuerza reside precisamente en la capacidad de observar y dibujar la vida tal como era, con todas sus contradicciones.
De Ciutadella al corazón de la cultura popular
Nacido en Ciutadella a finales del siglo XIX, Benejam forma parte de una generación marcada por la migración hacia Barcelona, donde muchos menorquines buscaron oportunidades en un contexto de cambios económicos y sociales. En aquel entorno urbano, el autor se formó como dibujante y comenzó a colaborar en revistas ilustradas, hasta consolidar una trayectoria profesional vinculada a la edición popular.
Su nombre quedaría indisolublemente ligado a la revista TBO, un fenómeno cultural que marcó a décadas de lectores y que se convirtió en una ventana privilegiada para entender la sociedad española de la posguerra. Benejam fue uno de sus pilares creativos, aportando una mirada constantemente atenta a los pequeños gestos, a las costumbres y a las aspiraciones de la gente corriente.
Humor, censura y supervivencia
Su trayectoria no se puede desvincular del contexto político del siglo XX. La Guerra Civil y la posterior dictadura condicionaron profundamente su trabajo. Como tantos otros creadores, Benejam sufrió las consecuencias de la represión cultural, hecho que le obligó a adaptarse, a firmar con seudónimos y a explorar formatos aparentemente menores para continuar dibujando.
Este periodo, lejos de romper su voz, la hizo más sutil y más precisa. En sus viñetas, el humor se convirtió en una herramienta de resistencia cotidiana, capaz de mostrar las tensiones de la vida bajo el franquismo sin necesidad de grandes proclamas.
La familia Ulises: un retrato social
Entre todas sus creaciones, La familia Ulises destaca como una de las más relevantes. Publicada durante años en la contraportada del TBO, la serie dibuja con una ironía fina el día a día de una familia de clase media, atrapada entre el optimismo obligado y las limitaciones de un país cerrado.
Sin caricaturas excesivas ni discursos explícitos, Benejam construyó un auténtico fresco social, que hoy es una fuente valiosa para entender la mentalidad, los valores y las frustraciones de una época. Otros personajes, como Melitón Pérez o Eustaquio Morcillón, completan un universo narrativo que combina humor, crítica y una profunda empatía con los personajes.
Memoria cultural y reconocimiento
Marino Benejam murió en Barcelona en enero de 1975, después de décadas de dedicación al oficio del dibujo. Con el tiempo, su figura ha ido ganando el reconocimiento que merece, tanto en Ciutadella como en el ámbito cultural más amplio.
La exposición de Can Saura se inscribe en este proceso de recuperación de la memoria cultural, reivindicando a Benejam no solo como dibujante, sino como cronista gráfico de una sociedad. Una invitación a mirar el pasado con inteligencia y a entender que la cultura popular puede ser también una herramienta de reflexión profunda.

