Hay cosas que no echas de menos hasta que dejas de tenerlas. Durante décadas, la Plaza des Born fue, sobre todo, un aparcamiento. Un espacio de paso rápido, de ruido de motores, de humos de escape y de aceras estrechas donde cruzarse con alguien era casi un obstáculo. Un lugar que existía principalmente para los coches, no para las personas que vivían al lado, paseaban cada día o llevaban a sus hijos a jugar. Estábamos tan acostumbrados que habíamos dejado de imaginar otra cosa. Y por eso, cuando ha cambiado, nos ha sorprendido tanto.
Desde julio de 2025, muchos hemos descubierto qué es tener una plaza de verdad. Niños corriendo sin peligro. Personas mayores sentadas sin el ruido constante de los coches. Vecinos deteniéndose a hablar sin tener que apartarse de un vehículo. Familias, turistas y ciudadanos compartiendo un espacio que, por primera vez en mucho tiempo, parecía pertenecer a las personas. No ha sido una obra faraónica ni una reforma definitiva. Ha sido simplemente quitar los coches y ha supuesto una diferencia enorme. La misma diferencia que ya han marcado, en su momento, tantas otras zonas peatonales de Ciutadella que hoy nadie cuestiona y que todos consideramos parte natural y positiva de nuestra ciudad.
Ha sido simplemente quitar los coches y ha supuesto una diferencia enorme.
Por eso, cuando ahora se habla de revertir esta situación, no podemos quedarnos en silencio. No hablamos de política ni de procedimientos administrativos. Hablamos de algo mucho más concreto: de la calidad de vida de quienes vivimos aquí, paseamos aquí, criamos a nuestros hijos aquí y envejecemos aquí. De lo que significa tener una plaza que respira, que invita a quedarse, que hace que el centro de Ciutadella sea un lugar al que querer ir. Hablamos de lo que le pasa a una ciudad cuando recupera su espacio público más emblemático y lo pone al servicio de las personas.
Hablamos de la calidad de vida de quienes vivimos aquí, paseamos aquí, criamos a nuestros hijos aquí y envejecemos aquí.
Sabemos que quedan cabos por atar legalmente y que el proyecto definitivo está pendiente. Lo entendemos y lo aceptamos. Las cosas se deben hacer bien y con las garantías que corresponden. Pero nos duele que, mientras se resuelve, el punto de partida sea devolver los coches a un espacio que ya ha demostrado ser infinitamente mejor sin coches.
Son muchas las personas que han vivido esta plaza de una manera nueva estos meses. Gente de todas las edades, de todos los barrios, de todas las sensibilidades. Personas que ya han ido a tomar un café sin la molestia del tráfico, que ya han visto a sus hijos correr libremente por primera vez, que ya han dado una vuelta tranquila, un atardecer cualquiera sin que ningún vehículo les moleste. Y, finalmente, queremos decir que lucharemos para no perder todo esto sin decir nada.
Ciutadella no merece volver atrás. La Plaza des Born tampoco.

